
La Audiencia Nacional de España ha tomado una decisión que ya genera gran revuelo: Jordi Pujol, otrora influyente dirigente de Cataluña, podrá comparecer a la audiencia preliminar por videoconferencia. El motivo es su delicado estado de salud: el político, de 95 años, permanece ingresado en un hospital de Barcelona donde recibe tratamiento por neumonía.
Este lunes, pocas horas antes del inicio de la primera sesión, los jueces tienen previsto comprobar personalmente el estado de Pujol. A la videoconferencia se unirán también los médicos forenses, autores anteriores del informe sobre su salud, así como todas las partes implicadas en el proceso. Este paso busca esclarecer si el ex presidente de la Generalitat de Catalunya está en condiciones de participar en el juicio.
El propio proceso judicial, que arranca el 24 de noviembre, se perfila como uno de los más mediáticos de los últimos años. Los abogados de Pujol y su familia han solicitado repetidas prórrogas, recurriendo a distintos mecanismos legales para ganar tiempo y excluir documentos sensibles del expediente. Como resultado, las vistas se han aplazado durante años y, finalmente, el caso llega a juicio. Se prevé que el proceso se prolongue hasta mediados de 2026 y hay más de 250 testigos citados.
Secretos de familia y ambiciones políticas
El interés por el proceso se alimenta no sólo por la magnitud de las acusaciones, sino también por los intentos de los nacionalistas catalanes de restaurar la antigua reputación de Pujol. En su momento fue considerado un símbolo de la estabilidad política de la región, pero hoy su nombre se asocia a escándalos de corrupción y cuentas secretas en el extranjero.
La investigación concluyó que la familia Pujol aprovechó durante décadas su posición para acumular una fortuna inmensa. Según el tribunal, estos fondos están directamente vinculados con ingresos ilícitos obtenidos gracias a su influencia en la política, la economía y la sociedad catalana. El propio Pujol ya en 2014 admitió haber ocultado durante años grandes sumas en Andorra, aunque sostenía que se trataba de una herencia familiar dejada por su padre. La fiscalía rechaza esta versión y defiende la contraria.
Un largo camino hacia la justicia
El caso Pujol se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la corrupción al más alto nivel. A lo largo de los años de investigación, no solo se desató una batalla legal, sino también política. En Cataluña, el debate sobre cómo este proceso puede afectar el futuro de la región y su relación con Madrid sigue estando muy presente.
Por delante quedan meses de audiencias tensas, interrogatorios y nuevas revelaciones. La sociedad española sigue de cerca el desarrollo de los acontecimientos, pues está en juego no sólo el destino de uno de los políticos más conocidos del país, sino también la confianza en las instituciones.












