
En Madrid ha comenzado un proceso judicial inédito en la España actual: en el banquillo de los acusados se encuentra el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. Es la primera vez que una figura de tan alto rango en la Fiscalía se ve obligada a defenderse ante los tribunales. Las vistas se extenderán hasta mediados de noviembre y la atención mediática al caso no disminuye en ningún momento.
Motivos de la acusación y detalles del caso
A García Ortiz se le investiga por presunta revelación de datos confidenciales. Según la acusación, habría entregado a periodistas un correo electrónico enviado por el abogado Alberto González Amador, pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. En dicho correo se debatía la posibilidad de alcanzar un acuerdo en una causa sobre un supuesto fraude superior a 350.000 euros. La publicación de este correo desató una tormenta en los ambientes políticos y fue el detonante para iniciar la investigación.
Sin embargo, durante la instrucción no se hallaron pruebas directas de que García Ortiz fuera la fuente de la filtración. Pese a los registros exhaustivos en su despacho y la incautación de dispositivos electrónicos, la investigación no logró determinar quién facilitó la información a la prensa. Aun así, el juez consideró que las pruebas circunstanciales son suficientes para llevar el caso a juicio. Entre ellas se señala que el fiscal recibió el correo antes de que se publicara en los medios y que se eliminaron datos de sus dispositivos.
La posición de la defensa y el desarrollo del proceso
Los abogados de García Ortiz insisten en que decenas de empleados de la fiscalía tenían acceso a la carta en cuestión, y que los periodistas obtuvieron su contenido antes de que llegara al fiscal general. El propio acusado argumenta que eliminó los datos de su teléfono debido a la necesidad de limpiar regularmente el dispositivo por la gran cantidad de información y por razones de seguridad.
Las vistas judiciales se han dividido en seis sesiones que se celebrarán a lo largo de dos semanas. En el proceso participan siete jueces, representando tanto al sector conservador como al progresista. La acusación cuenta con el apoyo de varias partes: además del acusador particular —pareja de Díaz Ayuso—, se han sumado asociaciones profesionales de juristas y organizaciones de ultraderecha. Las penas solicitadas oscilan entre cuatro y seis años de prisión, junto con una larga inhabilitación para cargos públicos y una multa considerable.
Protagonistas clave y lo que está en juego
Durante el proceso está previsto que testifiquen cerca de una treintena de testigos y más de diez agentes de la Guardia Civil. El propio García Ortiz comparecerá en la penúltima jornada, tras lo cual las partes presentarán sus conclusiones. Este orden se estableció para que el acusado pudiera responder a todas las preguntas una vez concluidos los interrogatorios del resto de implicados.
El fallo definitivo del tribunal se espera para el 13 de noviembre. Independientemente del resultado, este proceso ya ha marcado un hito en la historia de la justicia española y podría influir en las futuras relaciones entre el poder judicial y el ejecutivo del país.












