
Imagine despertar arrullado por el susurro de los pinos y el canto de los pájaros, estando a solo media hora en metro de la Plaza Mayor de Madrid. No es un sueño, sino la realidad que ofrece el único camping dentro de la ciudad: Osuna. Este rincón verde, oculto del bullicio metropolitano, se ha convertido en un hallazgo tanto para turistas que buscan alojamientos originales como para madrileños que desean escapar de la rutina urbana sin alejarse demasiado.
Ubicado entre árboles centenarios, este oasis ofrece a los visitantes mucho más que un simple espacio para tiendas de campaña: aquí existe una amplia variedad de opciones para pernoctar, desde acogedores bungalós de madera hasta parcelas para autocaravanas. Con más de seis décadas recibiendo viajeros, el camping aún sorprende a muchos al demostrar que en la capital de España es posible desayunar al aire libre frente a tu propia casita o incluso pasar la noche en una original ‘casa-tubo’ finlandesa.
Oasis histórico junto al aeropuerto
El camping Osuna, que abrió sus puertas en 1959, es el único de su tipo ubicado dentro de los límites municipales de Madrid. Su localización es privilegiada: a solo tres kilómetros del recinto ferial IFEMA y a cuatro del aeropuerto internacional Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Por eso, es una opción ideal tanto para quienes vienen por negocios como para quienes asisten a grandes eventos en la ciudad.
La accesibilidad del transporte es otro punto fuerte de este lugar. La línea directa de metro L5 desde la estación Canillejas le llevará al centro, a la plaza Callao, en solo 30 minutos. Además, es fácil llegar en los autobuses de las líneas 101, 105, 114, 115 y 151. Para los amantes de la actividad física, hay estaciones de alquiler de bicicletas urbanas BiciMAD cerca, lo que permite explorar los parques cercanos sobre dos ruedas.
De la tienda de campaña al tubo finlandés
El camping cuenta con 160 parcelas para autocaravanas y tiendas de campaña, así como zonas de acampada libre. Para quienes buscan mayor comodidad, se ofrecen cabañas de madera conocidas como Las Cabañas del Capricho, con capacidad para cuatro personas y precios a partir de 98 euros por noche. Pero la verdadera joya son las singulares habitaciones «tubo experience»: cápsulas acogedoras donde pasar una noche diferente desde 200 euros.
La estancia media de los huéspedes es de dos o tres días, y la administración ha fijado un límite de permanencia de no más de seis meses. Esto ayuda a mantener el ambiente turístico y evita que se convierta en un complejo residencial permanente.
Vida cultural bajo los pinos
Además del alojamiento, el camping ofrece una infraestructura completa: recepción 24 horas, lavandería, zona infantil, una pequeña tienda e incluso una cabaña finlandesa ‘kota’ para barbacoas. El corazón del lugar es el escenario El Ring, que acoge actuaciones en vivo los fines de semana. Aquí se puede disfrutar tanto de artistas locales emergentes como de estrellas consolidadas de la escena española.
Por ejemplo, en vísperas de las celebraciones navideñas se ha preparado una agenda llena de actividades: el 19 de diciembre actuará Javier Ruibal, el día 20 será el turno del grupo Los Bolindres, el 26 estará La Pucci y el 28 Pancho Varona. El 24 de diciembre se celebrará un evento especial, el Tardebuena. Las entradas para los conciertos están disponibles en la web oficial del camping, con precios a partir de 20 euros. El perfil de los visitantes del camping varía según la temporada: durante las fiestas predominan los españoles, mientras que el resto del año son principalmente turistas extranjeros que buscan tranquilidad, naturaleza y fácil acceso a los atractivos de Madrid.
Por cierto, el camping Osuna debe su nombre al histórico barrio en el que se encuentra. Esta zona es conocida por el parque El Capricho, uno de los más hermosos y románticos de Madrid, creado en el siglo XVIII por la duquesa de Osuna. La proximidad a este lugar histórico añade un atractivo especial al camping. A lo largo de los años, ha sido testigo del crecimiento de la ciudad, pero ha logrado conservar su atmósfera única de refugio natural. Muchas familias madrileñas guardan gratos recuerdos relacionados con este lugar, donde solían pasar los fines de semana desde la infancia.











