
Durante la investigación de la tragedia ocurrida en Valencia el 29 de octubre de 2024, el tribunal conoció nuevos detalles que podrían cambiar el rumbo del caso. Un trabajador del servicio de emergencias 112 declaró en audiencia, poniendo en duda la versión oficial de las autoridades regionales sobre la causa del retraso en la alerta masiva a la población. Según su testimonio, la dirección de la autonomía ya estaba al tanto de la amenaza crítica en la zona del barranco del Poyo poco después del mediodía, mucho antes de que se enviara el mensaje de emergencia a los vecinos.
Anteriormente, representantes del gobierno de la Comunitat Valenciana y políticos de la oposición sostuvieron que el retraso en la alerta se debió a la falta de información oportuna de organismos estatales, como la Confederación Hidrográfica del Júcar y la agencia meteorológica Aemet. Sin embargo, los nuevos testimonios sugieren que los hechos se desarrollaron de forma diferente.
Cronología de los hechos: lo que ocurrió el día de la catástrofe
El día de la inundación, el centro de emergencias 112 se vio sometido a una enorme presión — se recibieron cerca de 20.000 llamadas. Según señaló el empleado, este volumen de avisos permitió valorar rápidamente la magnitud del desastre. Ya a las 13:00, responsables del gobierno regional, incluyendo a la exconsejera de Justicia e Interior Salome Pradas y su adjunto Emilio Arguso, acudieron a la sede de emergencias en L’Eliana y fueron informados sobre el riesgo en la zona de Poyo.
Las grabaciones presentadas en la investigación confirman que los empleados de Ilunion, empresa gestora del centro de atención telefónica, reportaron la situación compleja y los problemas causados por las lluvias ya durante la mañana. Más tarde, en la conversación con Pradas, se discutieron las alertas hidrológicas relacionadas con el barranco Poyo y el río Magro.
Primeras señales de emergencia y respuesta de las autoridades
Un empleado del 112 señaló que ya por la mañana recibieron solicitudes de ayuda de localidades donde apenas llovía, como Aldaia y Quart de Poblet. Después de las 16:40, las llamadas aumentaron bruscamente desde Chiva y Cheste, precisamente donde nace el barranco Poyo, epicentro de la tragedia.
A pesar de los evidentes signos de la catástrofe inminente, la alerta masiva a través del sistema Es Alert no se envió hasta las 20:11. Para entonces, la mayoría de los desaparecidos ya había fallecido. Según la investigación, si el mensaje se hubiera emitido antes, se podrían haber salvado más vidas.
La investigación continúa: nuevas dudas para los responsables públicos
La jueza a cargo del caso destacó que el momento del envío del mensaje de emergencia es un elemento clave en la investigación. El sumario ya supera los 42 tomos, y cada nuevo dato plantea más interrogantes sobre la actuación de las autoridades regionales en un momento crítico.
El testimonio del empleado del 112, que coincide con las grabaciones de vídeo tomadas en el edificio de emergencias, pone en duda la versión oficial sobre el supuesto «vacío informativo». Ahora, las decisiones y acciones de funcionarios concretos, que según la investigación pudieron influir en el desenlace de la tragedia, están bajo escrutinio.
Consecuencias para la región y próximos pasos
La tragedia en Valencia se cobró la vida de 229 personas y se ha convertido en uno de los mayores desastres de los últimos años en España. La opinión pública exige transparencia y responsabilidad a las autoridades, mientras que el tribunal sigue recopilando pruebas y analizando las acciones de todos los implicados.
En los próximos meses se esperan nuevos interrogatorios y la publicación de materiales adicionales que podrían arrojar luz sobre las causas del retraso en la alerta y responder a las preguntas que inquietan a miles de familias en todo el país.












