
En pleno centro de Madrid, en la calle Hileras, la mañana del 6 de octubre de 2026, una tragedia sacudió la ciudad. Un edificio en obras de reconversión para convertirse en hotel se desplomó repentinamente, sepultando a cuatro personas bajo los escombros. Entre las víctimas se encontraba la responsable del proyecto y tres operarios, originarios de Malí, Guinea y Ecuador. En ese momento, en la obra trabajaban unas cuarenta personas; solo el azar evitó que la tragedia fuera aún mayor.
El proyecto estaba en manos de la empresa Rehbilita, fundada por los hermanos Óscar y Justo Prudencio Díaz. Su nombre es ampliamente conocido en el sector de la construcción madrileño: antes de Rehbilita, dirigieron Detecsa, una de las mayores compañías dedicadas a la demolición y rehabilitación de edificios. Sin embargo, detrás de sus éxitos se esconde una preocupante estadística: este es ya el tercer accidente mortal relacionado con sus actividades.
Historia de la empresa
Durante años, Detecsa fue considerada líder del sector, ejecutando proyectos de gran envergadura por toda la capital. Entre sus trabajos destacan la demolición del barrio de Canalejas, la rehabilitación del edificio España, así como intervenciones en las sedes de Repsol y Mutua Madrileña. Pero en 2015, tras la crisis que afectó al sector de la construcción, la empresa se declaró en quiebra. Casi inmediatamente, surgió Rehbilita en el mercado, con los mismos responsables clave que en Detecsa.
El cambio de nombre no alteró la esencia: los métodos de trabajo, el equipo e incluso parte de los subcontratistas siguieron siendo los mismos. Además, a Rehbilita se incorporaron algunos responsables de seguridad de la antigua empresa. Esto despertó el temor de que los errores del pasado pudieran repetirse.
Incidentes mortales
El primer caso trágico ocurrió en 2006 en Barcelona, donde un capataz falleció al caer desde el techo en una obra de Detecsa. En ese momento, el tribunal declaró a la empresa culpable por insuficientes medidas de seguridad, pero posteriormente una apelación la eximió de responsabilidad. El segundo incidente tuvo lugar en 2014, en el barrio Salamanca de Madrid: un trabajador contratado por un subcontratista murió al ser golpeado por un escombro que cayó desde el sexto piso. La inspección detectó fallos en la protección contra la caída de objetos y tanto Detecsa como el subcontratista recibieron una orden para corregir las irregularidades.
En ambos casos se trataba de empleados de empresas externas contratados para trabajos puntuales. Sin embargo, Detecsa era responsable de la coordinación general y la seguridad en la obra. Tras estos sucesos, la empresa afrontó dificultades financieras, aunque, como se observa, no realizó cambios en su equipo directivo.
Derrumbe en Illes
En octubre de 2026 la historia se repitió, ahora bajo una nueva marca. Según portavoces de Rehbilita, en el momento del derrumbe los trabajos se realizaban en el sótano, no en pisos superiores, y no existía sobrecarga de estructuras. Insisten en que la obra estaba en condiciones y que se cumplían todas las medidas requeridas. Sin embargo, el edificio, construido en 1965 y deshabitado durante mucho tiempo, no soportó la carga — las causas aún no se han determinado.
Esta vez, entre las víctimas se encontraba una empleada de la propia Rehbilita, lo que supuso una tragedia personal para la dirección de la empresa. Las demás víctimas trabajaban en la firma Anka Demoliciones, contratada como subcontratista. Según la empresa, la tragedia podría haberse evitado de no ser por una serie de casualidades: alguien entró al baño, otro se demoró en el descanso para fumar. Sin embargo, difícilmente estas explicaciones consolarán a las familias de los fallecidos.
Cuestiones para la dirección
En el sector de la construcción en Madrid, desde hace tiempo se comenta que en las empresas de los hermanos Prudencio Díaz reina una atmósfera de prisa constante. Extrabajadores relatan la presión por cumplir plazos, sobre todo cuando hay retrasos en los pagos. Algunos están convencidos de que precisamente la carrera por los resultados y el ahorro en seguridad son las causas de las tragedias.
Mientras la investigación siga en curso, es pronto para hablar de responsables. No obstante, el simple hecho de que sigan ocurriendo muertes en obras vinculadas a un mismo grupo de personas genera inquietudes. ¿Por qué después de dos tragedias no se sacaron conclusiones? ¿Por qué cambió la empresa pero continuaron los mismos métodos?
La investigación sigue en marcha
Actualmente, el caso del derrumbe en la calle Ileres se encuentra en los tribunales de Madrid. Los investigadores revisan documentos, interrogan a testigos y analizan el estado técnico del edificio. Aún faltan las conclusiones definitivas, pero la opinión pública ya está formada: la capital espera respuestas y cambios.
La historia de Rehbilita y Detecsa no es solo una serie de desgracias. Es un reflejo de todo el sector de la construcción, donde detrás de fachadas vistosas y grandes proyectos suelen ocultarse riesgos de los que pocos se atreven a hablar. Mientras no se determinen los responsables, solo queda esperar que tragedias así no vuelvan a repetirse.












