
En Argentina comenzó el segundo juicio destinado a esclarecer las circunstancias de la muerte de Diego Maradona. Las audiencias se celebran en una pequeña sala del tribunal de San Isidro, donde la atención está centrada en los médicos responsables del tratamiento de la leyenda del fútbol. La familia de Maradona está convencida: los médicos no hicieron nada para prevenir la tragedia. La cuestión de si Maradona podría haber llegado a cumplir 66 años se ha convertido en el eje central del caso.
El escándalo del primer proceso
El primer juicio fue anulado cuando se descubrió que una de las juezas, Julieta McIntach, había estado grabando en secreto un documental titulado “Justicia divina” con el subtítulo “La jueza detrás de D10s”. Tras decenas de audiencias e interrogatorios, el proceso tuvo que comenzar de nuevo. La carrera de la jueza terminó y sus acciones se convirtieron en objeto de una investigación aparte. Sin embargo, para los argentinos y los aficionados al fútbol de todo el mundo, lo principal sigue siendo saber si Maradona pudo haber sido salvado.
Acusaciones y defensa
El fiscal Patricio Ferrari sostiene que todos los acusados abandonaron a Maradona a su suerte, lo que llevó a su muerte. Según él, el futbolista sufría edemas en todo el cuerpo y tenía tres litros de líquido, y 12 horas antes de su fallecimiento pudo haber sido salvado si hubiese sido hospitalizado a tiempo. El foco está puesto en la psiquiatra Agustina Cosachov, acusada incluso de falsificar la historia clínica. Ella afronta con dificultad las acusaciones, a diferencia del neurocirujano Leopoldo Luque, quien afirma públicamente su inocencia y se muestra tranquilo ante la presión.
Los abogados de la familia de Maradona califican las acciones de los médicos no solo de negligencia, sino de indiferencia deliberada. El psicólogo Carlos Díaz, que trabajó con Maradona, no oculta sus emociones y apenas puede contener las lágrimas. La defensa, por su parte, insiste en que Maradona era un paciente complicado, no seguía las recomendaciones y, a veces, incluso mostraba agresividad hacia los médicos. Según su versión, él era capaz de tomar decisiones por sí mismo, a pesar de su dependencia.
Conflicto familiar y nuevos detalles
Especial tensión provocaron las palabras de uno de los abogados de la defensa, quien afirmó que solo Maradona era responsable de su salud. Jana Maradona, hija del futbolista y presente en la sala, reaccionó de manera inmediata. Su reacción no pasó desapercibida para los presentes. En la siguiente audiencia, de forma inesperada, intervino Luque, quien intentó convencer a los jueces de su lealtad al paciente. Sin embargo, ese mismo día se hicieron públicas grabaciones de audio en las que Luque conversa con su asistente Maximiliano Pomargo sobre los detalles del cuidado de Maradona y admite que no tiene intención de visitar al paciente todos los días, a pesar de lo prometido a la familia.
La familia de Maradona se oponía a la hospitalización domiciliaria, que era respaldada activamente por Luque y Pomargo. Según ellos, esto permitía controlar el acceso al paciente y los flujos financieros. En las grabaciones de audio, Luque promete a la hija de Maradona, Gianinna, ser responsable, pero en conversaciones privadas reconoce lo contrario.
Contexto y repercusión social
Este proceso se ha convertido en uno de los más comentados en Argentina en los últimos años. Las cuestiones sobre la responsabilidad médica, los derechos del paciente y la ética de los médicos van mucho más allá de una sola familia. Conflictos similares en torno a la atención de personas conocidas ya han sido objeto de la atención pública en otras ocasiones, como fue el caso de la negación pública de los rumores sobre la crisis en la familia de Ingrid Betancourt e Ibaï Gómez — los detalles de este conflicto también generaron una amplia repercusión. El juicio del caso Maradona podría durar varios meses, y su desenlace podría influir en el enfoque sobre la responsabilidad médica en Argentina.












