
España ha vuelto a plantear la cuestión de suspender el acuerdo de asociación entre la Unión Europea e Israel. Durante la reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la UE en Luxemburgo, el ministro español José Manuel Albares exigió oficialmente el cese completo del acuerdo. A esta iniciativa se sumaron Irlanda y Eslovenia, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, confirmó públicamente la postura de Madrid. Sin embargo, a pesar del creciente descontento con las acciones de Israel en varias capitales europeas, la Unión Europea no está dispuesta a dar ese paso: se requiere unanimidad, y varios países se oponen.
División en la Unión Europea
Según RUSSPAIN, en la UE se ha formado una coalición estable de países contrarios a medidas severas contra Israel. Alemania sigue siendo la principal defensora de mantener el acuerdo, considerándolo una herramienta clave de diálogo. Le acompañan Chequia, Austria y Hungría, donde el gobierno de Viktor Orbán tradicionalmente respalda la política israelí. También persiste la incertidumbre sobre la posición del nuevo gobierno húngaro liderado por Péter Magyar. Italia tampoco descarta la cautela, aunque recientemente su relación con Israel resulta menos definida. Chipre, Grecia, Croacia, Lituania, Bulgaria y Rumanía figuran entre los países que bloquean incluso sanciones parciales.
Medidas alternativas y presión diplomática
Ante la falta de unanimidad, la Comisión Europea propuso limitar los privilegios comerciales de Israel, lo que requiere no unanimidad, sino mayoría cualificada. Sin embargo, esta iniciativa tampoco recibió el apoyo suficiente: algunos países no están dispuestos ni siquiera a adoptar sanciones parciales. Según destacan los diplomáticos, el debate sobre estas medidas será un indicador del clima dentro de la UE, aunque no se esperan avances significativos. España, Irlanda, Eslovenia, así como Bélgica, Países Bajos, Francia, Luxemburgo, Portugal, Suecia, Finlandia y Dinamarca abogan por endurecer la política, aunque no todos están listos para respaldar las propuestas más radicales de Madrid y Dublín.
Estrategia de presión y el papel del acuerdo
En Madrid consideran que, incluso sin un resultado inmediato, el regreso constante al tema de las sanciones va cambiando paulatinamente el ambiente en la UE. España e Irlanda, desde febrero de 2024, insisten en utilizar las herramientas del acuerdo para presionar a Israel, subrayando que el documento contempla el cumplimiento del derecho internacional. En julio de 2025, los ministros ya debatieron una suspensión parcial del acuerdo, pero entonces tampoco hubo votos suficientes. En septiembre, la Comisión Europea volvió a proponer la limitación de concesiones comerciales, pero esta medida tampoco prosperó.
Contexto y consecuencias para España
El acuerdo entre la UE e Israel otorga a este último un acceso especial al mercado europeo, pero establece obligaciones de cumplimiento de las normas internacionales. Para España, la cuestión no es solo política, sino también económica: un cambio en el estatus del acuerdo podría afectar al comercio y la inversión. Cabe señalar que dificultades similares para alcanzar el consenso en la UE también han surgido en otros temas, por ejemplo, durante los debates sobre recortes presupuestarios en las universidades, como sucedió recientemente en Sevilla — más información sobre esto en el artículo sobre las dificultades financieras de las universidades de Andalucía.
En el corto plazo, no se esperan decisiones drásticas: la mayoría de los países de la UE prefieren mantener el formato actual de relaciones con Israel, a pesar de la presión de España y sus aliados. Sin embargo, el aumento de partidarios de endurecer la política indica un cambio gradual en el equilibrio de poder dentro de la Unión Europea.












