
Las autoridades de Barcelona han adquirido una vivienda en la calle Alió, 21, en el distrito de Gràcia, por 2,1 millones de euros. La operación fue posible gracias al ejercicio del derecho de tanteo y retracto, lo que permitió al Ayuntamiento intervenir en la venta del edificio durante una subasta judicial. Es la primera vez que se utiliza este mecanismo, abriendo nuevas oportunidades para aumentar el parque municipal de vivienda asequible.
Según representantes del municipio, el distrito de Gràcia lleva tiempo enfrentándose a una escasez de vivienda social, y las posibilidades de construir nuevos inmuebles en esta zona son muy limitadas. La adquisición de este edificio permitirá aumentar el número de pisos destinados a familias con bajos ingresos y contribuir parcialmente a resolver el déficit de vivienda asequible en una de las zonas más demandadas de la ciudad.
Anteriormente, el edificio fue objeto de ocupaciones ilegales en varias ocasiones, lo que generó molestias a los vecinos y quejas de los residentes. En 2024, las autoridades municipales lograron desalojar el inmueble en colaboración con la administración distrital. Ahora, tras la finalización de la transacción, se prevé llevar a cabo una rehabilitación integral del edificio para adaptarlo a los estándares actuales y garantizar la seguridad de los futuros inquilinos.
El Ayuntamiento ya dispone de evaluaciones técnicas preliminares sobre el estado del inmueble, pero para determinar los plazos exactos y el alcance de las obras será necesario un estudio adicional. Una vez finalizada la reforma, los pisos se destinarán al fondo municipal de vivienda social y se asignarán a quienes lo necesiten.
La especial relevancia de esta operación radica en el hecho de que es la primera vez que la ciudad ejercita el derecho de adquisición preferente dentro de una subasta judicial, y no en una compraventa convencional. Esta estrategia permitió a Barcelona adquirir el inmueble con un descuento del 20% sobre el valor de mercado, lo que las autoridades municipales consideran un logro importante para el presupuesto de la ciudad y sus vecinos.
Las autoridades señalan que este tipo de operaciones puede servir de ejemplo para otras ciudades de España, donde la falta de vivienda asequible también es un problema urgente. Pronto, Barcelona planea seguir trabajando para ampliar el parque municipal de vivienda, utilizando nuevas herramientas legales y oportunidades para la adquisición de inmuebles.
La compra del edificio en Gràcia no solo es un paso hacia la solución del problema de la vivienda, sino también un ejemplo del uso eficiente de los recursos municipales en beneficio de la sociedad. Las autoridades subrayan que continuarán buscando formas de aumentar la oferta de viviendas asequibles, especialmente en barrios con alta demanda y oferta limitada.











