
En Barcelona concluyeron intensas negociaciones entre los representantes sindicales y los empleadores del sector metalúrgico. Tras 15 horas de discusiones, las partes alcanzaron un acuerdo preliminar que permitió cancelar las huelgas masivas previstas para diciembre. El nuevo convenio afecta a unos 200.000 empleados de empresas de la metalurgia en la provincia y contempla un aumento salarial significativo durante los próximos tres años.
A finales de octubre, los trabajadores ya se habían manifestado exigiendo mejores condiciones laborales y un incremento salarial. Estas protestas ejercieron una fuerte presión sobre los empleadores y aceleraron las negociaciones. Ahora, gracias al compromiso alcanzado, el sector ha evitado nuevos conflictos y los empleados obtuvieron garantías en varios aspectos clave.
Aumento de salarios y nuevas garantías
Según el acuerdo alcanzado, de 2025 a 2027 los salarios de los trabajadores del sector subirán un 10%. El primer año, los sueldos aumentarán un 4% con efecto retroactivo al 1 de enero; en el segundo y tercer año habrá subidas adicionales del 3% cada uno. Un punto clave del pacto es una cláusula especial: si la inflación resulta superior, los empleados recibirán una compensación de la diferencia para garantizar el poder adquisitivo.
Los sindicatos destacan que esta decisión protege los intereses de los empleados y no permite una reducción de los ingresos reales. Además, durante el periodo vacacional, los trabajadores recibirán todos los complementos y primas correspondientes, un asunto que anteriormente había generado disputas entre las partes. Los empleadores insistían en que el aumento salarial incluyera los complementos ya existentes, pero los sindicatos lograron defender su postura.
Mejora de las condiciones laborales y reducción de la jornada de trabajo
El nuevo acuerdo prevé no solo garantías financieras, sino también sociales. En concreto, la jornada laboral anual se reducirá progresivamente: para 2027 disminuirá en ocho horas y será de 1.742 horas. Esta medida busca aliviar la carga para los empleados y mejorar su calidad de vida.
Se ha puesto especial atención en la seguridad laboral y la prevención de enfermedades profesionales. El documento recoge medidas adicionales para reforzar la seguridad en el trabajo, lo que debería reducir los accidentes y mejorar el bienestar general de los empleados.
Prestaciones adicionales y protección social
Entre otras novedades destacan la ampliación de las vacaciones pagadas y la adopción de nuevas medidas contra la violencia en el lugar de trabajo, incluida la violencia por razón de género. Estos puntos son fruto de largas negociaciones y reflejan las exigencias actuales de responsabilidad social empresarial.
Ahora, el acuerdo preliminar debe ser aprobado en las asambleas de los delegados sindicales. Si recibe el visto bueno, el nuevo convenio colectivo entrará en vigor a principios de 2025 y tendrá una vigencia de tres años. Los trabajadores del sector esperan que estos cambios sirvan de ejemplo para otras áreas de la economía regional.












