
Una noche en Barcelona se convirtió en una desagradable sorpresa para el propietario de un Mercedes, que regresaba a Andorra por la concurrida Via Augusta. El calor de octubre lo obligó a bajar la ventanilla, facilitando el trabajo de los delincuentes. Cuando el vehículo se detuvo en el semáforo en rojo, un hombre se acercó, arrancó de su muñeca un lujoso reloj y huyó de inmediato en una moto en la que lo esperaba un cómplice. En cuestión de minutos, el rastro de los ladrones se perdió entre el tráfico de la ciudad.
El reloj robado resultó ser un Cartier Santos-Dumont de oro rosa, valorado en unos 40 mil euros. La policía de Cataluña intenta ahora dar con los autores, pero apenas dispone de información sobre ellos. El modo de actuar recuerda a las viejas tácticas de ladrones italianos especializados en accesorios de lujo.
Últimamente, este tipo de incidentes se han vuelto más frecuentes en Barcelona. Solo la semana pasada, en el barrio de Ciutat Vella, a un turista estadounidense le arrancaron de la muñeca un reloj Patek Philippe, cuyo valor era casi el doble —unos 90 mil euros—. En esa ocasión, sin embargo, el ladrón dejó caer su teléfono, que pudo ser recuperado y devuelto al propietario.
En promedio, en la ciudad se registran dos robos de relojes al día, y no solo se trata de modelos caros: a veces las víctimas son también dueños de piezas comunes o falsas. Para combatir este fenómeno, la policía ha creado un grupo especial llamado Titani. En el último semestre, el número de estos delitos ha aumentado casi un 7 por ciento, siendo la mayoría robos sin uso de violencia.
Sin embargo, los casos de robo violento de relojes representan poco más del 5 por ciento de todos estos delitos. En los primeros seis meses de 2025, la policía detuvo a 153 sospechosos, de los cuales 23 ya están entre rejas. La policía destaca que la mayoría de estos robos son cometidos por delincuentes ocasionales, y que la cantidad de atracos utilizando patinetes eléctricos ha disminuido gracias a operaciones especiales. Además, se ha intensificado el trabajo para identificar a grupos organizados profesionales y la colaboración con joyeros para diferenciar originales de falsificaciones, ya que entre los objetos incautados hay una considerable cantidad de imitaciones.












