
En Cataluña se ha reavivado el debate sobre la necesidad de convocar una convención nacional destinada a encontrar una salida al prolongado enfrentamiento político. La semana pasada, este tema fue uno de los principales en el parlamento regional, cuando los representantes republicanos (ERC) recordaron los acuerdos alcanzados durante la formación del nuevo gobierno. Fue precisamente este punto el que permitió al socialista Salvador Illa asumir la presidencia de la Generalitat.
Los socialistas (PSC) no se oponen a la creación de una comisión especial que busque un compromiso sobre la organización territorial y el futuro de Cataluña. Subrayan que tienen la intención de cumplir todos los puntos del acuerdo de coalición. Sin embargo, a pesar del consentimiento formal, el mecanismo para poner en marcha la convención aún no se ha activado y, por el momento, no se observan pasos concretos para organizar las negociaciones.
La iniciativa recibió el apoyo de 107 diputados, que representan a un amplio espectro de fuerzas políticas: desde republicanos y socialistas hasta Junts, Comunes y CUP. Los une el objetivo de alcanzar un amplio acuerdo que fortalezca las instituciones democráticas y promueva la idea de la soberanía nacional y social de la región. Se opusieron representantes de partidos conservadores y de extrema derecha, así como defensores de una línea dura respecto a la autonomía de Cataluña.
Los republicanos no reprocharon a sus colegas las demoras anteriores, pero recordaron que la puesta en marcha de la convención ya estaba contemplada en el acuerdo de coalición desde el verano pasado. Según los términos del acuerdo, el debate debía comenzar inmediatamente después de la formación del nuevo gobierno, y en la comisión debían participar representantes de todas las fuerzas parlamentarias. La presidencia de la comisión debía recaer en un representante de ERC. Además de supervisar el proceso de amnistía, la comisión está obligada a impulsar un debate público sobre las vías para resolver la crisis política.
Hasta ahora, el gobierno de Cataluña no ha dado pasos concretos para poner en marcha este mecanismo. Al mismo tiempo, los republicanos subrayan que el avance de las negociaciones presupuestarias depende directamente del cumplimiento, por parte de los socialistas, de sus compromisos con la región, especialmente en cuanto a la financiación especial. El PSC, por su parte, asegura su disposición al diálogo y a alcanzar acuerdos en breve, aunque los plazos siguen sin definirse. En una reciente votación sobre una propuesta de la oposición, los republicanos se abstuvieron, lo que volvió a evidenciar la complejidad de la situación.












