
En el País Vasco, los municipios enfrentan una situación complicada debido a la escasez de secretarios, interventores y tesoreros cualificados. Este problema afecta tanto a las grandes ciudades como a localidades pequeñas, donde la falta de especialistas provoca retrasos en la toma de decisiones y pone en riesgo la legalidad de la gestión municipal. Según El Pais, de los aproximadamente 400 profesionales necesarios solo 199 ocupan una plaza fija; el resto de las vacantes se cubren con personal temporal o provenientes de otros municipios.
La escasez de personal se debe a desacuerdos entre las autoridades centrales y regionales sobre quién debe seleccionar a los candidatos, así como a las altas exigencias de conocimiento del euskera. Para acceder al puesto se exige el nivel C2, equivalente a la categoría más alta de dominio del inglés. Este requisito ha sido un serio obstáculo para muchos aspirantes, especialmente para quienes proceden de otras regiones de España.
Disputas legales y paralización de procesos
La situación se agravó después de que los últimos concursos para cubrir estas plazas fueran impugnados en los tribunales por asociaciones profesionales y partidos políticos. Las resoluciones judiciales suspendieron o anularon varios procesos selectivos, lo que generó incertidumbre prolongada en los municipios. Representantes del Gobierno vasco y de la asociación municipal Eudel advierten que esto ha bloqueado numerosos trámites y ralentizado la actividad de la administración local.
Como resultado, para no dejar a los municipios sin el personal necesario, las autoridades se ven obligadas a nombrar empleados temporales o a repartir las tareas entre especialistas de ciudades vecinas. En algunos casos, como en Iruña de Oca (Álava), se redujeron los requisitos de conocimiento del euskera y se anularon los plazos obligatorios para acreditar el perfil lingüístico. Esto permitió atraer profesionales de otras regiones, aunque también generó nuevos debates sobre la legitimidad de estas medidas.
Debates sobre los requisitos lingüísticos
Colegios profesionales como Cosital se oponen a transferir la competencia de selección de especialistas al ámbito regional y defienden la unidad del cuerpo estatal. Sostienen que el nivel de conocimiento de euskera debe establecerse de forma individual para cada municipio, y no imponerse como requisito general. Consideran que el dominio del idioma puede ser una ventaja, pero no debe convertirse en un obstáculo para acceder a la profesión.
Las autoridades del País Vasco, por el contrario, creen que la región cuenta con las competencias suficientes para seleccionar su propio personal y que las exigencias lingüísticas reflejan la especificidad de la administración local. Sin embargo, los continuos litigios y la impugnación de oposiciones generan una prolongada incertidumbre e impiden crear una política de personal estable.
Búsqueda de soluciones y nuevos pasos
Para superar la crisis, las autoridades regionales preparan nuevas medidas: ya se han publicado los resultados de la última convocatoria para estabilizar el personal, y próximamente se prevé la creación de reservas temporales de empleados con garantías legales más claras. Se espera que las pruebas para los nuevos candidatos se realicen antes del verano y, a medio plazo, se adoptará un nuevo decreto que precisará y reforzará las competencias de los organismos regionales en la gestión de personal para los municipios.
Una situación similar de escasez de personal y dificultades para encontrar especialistas también se ha observado en otras regiones de España, especialmente donde existen requisitos lingüísticos específicos. Por ejemplo, en Cataluña se debatieron recientemente cambios en el sistema de prestaciones para pacientes con enfermedades graves, lo que generó debate sobre la distribución de competencias entre las autoridades centrales y regionales. Más detalles sobre estos cambios en el reportaje sobre las nuevas ayudas para enfermos de ELA en Cataluña — detalles sobre las nuevas normas de apoyo.
En los últimos años, los problemas de personal en los municipios de España se han vuelto cada vez más evidentes. En 2025 surgieron dificultades similares en Galicia, donde los requisitos de conocimiento del gallego también limitaron el número de candidatos para empleos públicos. En Valencia y Navarra se debatieron reformas al sistema de selección de funcionarios municipales, con el objetivo de hacerlo más flexible y adaptado a las condiciones locales. Estos ejemplos evidencian que el equilibrio entre los requisitos lingüísticos y la disponibilidad de personal sigue siendo un tema relevante en varias regiones del país.












