
A pocos kilómetros de la costa de Getaria, en el País Vasco, funciona desde julio pasado una singular granja flotante en pleno mar abierto. En dos grandes piscinas de red, que pueden sumergirse o elevarse según las condiciones climáticas, se mantienen 75 ejemplares adultos de atún rojo, cada uno de unos 80 kilos de peso. Estos peces fueron capturados a principios de verano a 48 kilómetros de la costa y ahora están siendo engordados en condiciones nunca antes utilizadas en esta región.
El proyecto, impulsado por la empresa Balfegó y el centro científico Azti, se encuentra en una fase decisiva. Los especialistas evalúan actualmente la eficacia y seguridad del cultivo de atún en el mar Cantábrico. Si todo sale según lo previsto, en el futuro estas jaulas marinas podrían albergar hasta 150 toneladas de pescado de manera simultánea. Para el País Vasco, se trata de una oportunidad para recuperar su presencia en el mercado del atún, ya que hasta ahora esta especie ni se pescaba ni se criaba en la zona.
El sistema de la granja está diseñado para minimizar el impacto ambiental. Las piscinas circulares están ancladas a más de 100 metros de profundidad mediante grandes lastres, y cámaras y sensores monitorean en todo momento la calidad del agua y el comportamiento de los peces. Cualquier variación se detecta al instante, lo que permite intervenir rápidamente ante posibles problemas. La alimentación se realiza mediante sistemas automatizados que dosifican con precisión la comida y evitan residuos innecesarios. Todos los ingredientes del pienso provienen exclusivamente de pesquerías certificadas.
A diferencia de las instalaciones similares en el Mediterráneo, donde Balfegó opera desde hace más de 20 años, la nueva plataforma en el mar Cantábrico está diseñada para soportar tormentas intensas y fuertes corrientes. Esto es posible gracias a una construcción especial que permite sumergir las piscinas a la profundidad necesaria cuando las condiciones meteorológicas empeoran.
Actualmente, la pesca de atún con redes en esta región está oficialmente prohibida, pero las autoridades han concedido un permiso temporal para este experimento. Si la experiencia resulta exitosa, es posible que las normas se revisen y parte de la flota obtenga autorización para este tipo de pesca. De prosperar el proyecto, la región ganará nuevos empleos y podrá abastecer al mercado local con atún de primera calidad, muy demandado en los mejores restaurantes del País Vasco.
Las conclusiones definitivas sobre las perspectivas de la granja se conocerán a finales de año tras la evaluación de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico. Si todo se confirma, la región podría convertirse en uno de los nuevos centros de cultivo de este valioso pescado en España.











