
En 2025, España lanzará una iniciativa inusual: las danas especialmente intensas recibirán nombres propios. Esta decisión fue tomada por la Agencia Estatal de Meteorología para que la información sobre amenazas meteorológicas sea más comprensible para todos. Hasta ahora, las danas que provocaban fuertes lluvias e incluso tragedias permanecían sin nombre, a diferencia de los huracanes y tormentas clásicas.
Hasta ahora, en Europa se asignaba un nombre a un fenómeno meteorológico principalmente en función de la fuerza del viento, y no de la cantidad de precipitaciones. Por eso, incluso lluvias otoñales devastadoras, como las que el año pasado causaron cientos de víctimas, no recibían un nombre propio. Ahora, si se forma sobre España una depresión en altura especialmente peligrosa, se le dará un nombre; el primero de la lista será “Alicia”.
La lista de nombres ha sido acordada entre los servicios meteorológicos de España, Portugal, Francia, Bélgica, Luxemburgo y Andorra. El nuevo sistema solo se aplicará a aquellas danas que puedan tener consecuencias graves, por ejemplo, cuando se active la alerta naranja o roja por condiciones meteorológicas. Esto permitirá diferenciar los fenómenos realmente peligrosos de los habituales, evitando crear alarma innecesaria.
DANA es la abreviatura de “Depresión Aislada en Niveles Altos”, que significa depresión aislada en niveles altos de la atmósfera. Estos sistemas son difíciles de predecir: se forman a más de cinco kilómetros de altura y pueden traer de repente lluvias torrenciales, nevadas o tormentas. No todas las danas causan catástrofes, pero cuando ocurre, las consecuencias pueden ser graves.
Introducir nombres ayudará no solo a informar de manera más ágil, sino también a analizar posteriormente los fenómenos meteorológicos. Las administraciones podrán reaccionar con mayor rapidez y la población comprenderá mejor a qué se enfrenta. Además, esto reducirá la confusión: anteriormente, el término «dana» se interpretaba erróneamente como sinónimo de catástrofe, aunque en realidad no siempre es así.
Curiosamente, el término «dana» surgió para reemplazar el antiguo «gota fría», que también estaba asociado exclusivamente con desastres. Sin embargo, la nueva palabra pronto se convirtió igualmente en referencia a cualquier emergencia meteorológica. Ahora, esta situación podría cambiar: solo las danas más peligrosas recibirán un nombre propio.
Desde 2017, España participa en el programa europeo de asignación de nombres a las tormentas fuertes. La lista incluye veinte nombres, alternando género. Esta nueva práctica busca hacer las previsiones más precisas y comprensibles, y mejorar la preparación ante fenómenos adversos.












