
La mayoría de los conductores en España rara vez se detienen a pensar en los detalles que se esconden bajo el capó de sus vehículos. Sin embargo, incluso los elementos más pequeños, como el vaso de expansión, juegan un papel fundamental para garantizar el funcionamiento estable del motor y prevenir averías graves.
Este componente forma parte del sistema de refrigeración del coche y está diseñado para compensar las variaciones en el volumen del líquido refrigerante cuando el motor se calienta o se enfría. Cuando la temperatura del motor aumenta, el líquido se expande y el exceso se dirige al depósito, evitando así una presión excesiva en el sistema. Al enfriarse, el motor recupera el volumen necesario de líquido, lo que mantiene el nivel óptimo y protege frente al sobrecalentamiento.
Las causas de fallo del vaso de expansión pueden ser diversas. Lo más habitual es que los problemas surjan por exceso de presión, fatiga del material o mal funcionamiento de la tapa. En ocasiones, la avería está relacionada con la entrada de aire en el sistema, el envejecimiento del plástico por constantes cambios de temperatura y vibraciones, así como por el uso de anticongelantes de baja calidad. No se descartan daños mecánicos, errores en la instalación o golpes.
Entre los síntomas de fallo se encuentran la fuga de líquido refrigerante, la aparición de grietas o deformaciones en el depósito, un olor peculiar en el compartimento del motor, así como el aumento de la temperatura del propulsor. En algunos casos pueden observarse manchas o charcos bajo el coche, y el nivel del líquido en el sistema disminuye sin razón aparente.
Si se produce una avería, los expertos recomiendan no retrasar la visita al taller. Sin embargo, si tienes experiencia y las herramientas adecuadas, puedes intentar reparar pequeños daños por tu cuenta. Para ello, es fundamental dejar que el motor se enfríe completamente, evaluar el grado de daño y, si la grieta es pequeña, utilizar un sellador especial para plásticos, siguiendo estrictamente las indicaciones del fabricante. En caso de daños graves, será necesario desmontar el depósito, desconectar todas las mangueras y sujeciones, instalar una pieza nueva y rellenar el sistema con líquido refrigerante, asegurándose de eliminar el aire del circuito.
El coste de sustituir el depósito de expansión en España varía según la marca y el modelo del coche, así como la región. De media, el precio de la propia pieza oscila entre 30 y 90 euros. En grandes ciudades como Madrid o Barcelona, el servicio de sustitución puede ser más caro que en pequeños municipios. Sumando la mano de obra del mecánico, la factura final suele situarse entre 100 y 200 euros.
Revisar regularmente el estado del depósito de expansión y cambiar el refrigerante a tiempo ayuda a evitar averías inesperadas y reparaciones costosas. Prestar atención a los detalles es clave para un uso fiable y seguro del vehículo en las carreteras de España.












