
Récord en registros: la era digital llega al alquiler turístico
Desde julio de 2024, en España es obligatoria la inscripción digital para todos quienes alquilan viviendas a turistas. En poco tiempo, la cantidad de identificadores únicos otorgados ha superado los 370.000. Este salto se logró gracias a la implementación de una ventanilla única electrónica, prevista en el nuevo Real Decreto. Ahora, cada alojamiento de alquiler temporal debe inscribirse en un registro especial y su propietario obtener un número individual.
Expansión de la cooperación: las regiones se suman al sistema
En 2025, autoridades regionales y locales se unieron activamente al proyecto. Entre ellas: Generalitat de Catalunya, País Vasco y Navarra. Los acuerdos entre los registradores y las administraciones permiten a los ayuntamientos acceder a datos actualizados sobre los inmuebles registrados. Esto permite a las ciudades controlar mejor el cumplimiento de las nuevas normas y planificar el desarrollo urbano según el flujo turístico.
Control y nuevas oportunidades para las ciudades
El sistema ya abarca más de treinta municipios y ocho comunidades autónomas. En los próximos meses se espera la incorporación de nuevas regiones; las negociaciones ya están en marcha. De este modo, las autoridades locales podrán detectar infracciones más rápidamente y regular la concentración de pisos turísticos en las zonas residenciales. Según los expertos, este enfoque debería reducir los conflictos entre los vecinos y los visitantes de las ciudades.
El futuro del mercado: ¿qué cambiará para propietarios y turistas?
La introducción del control digital cambia las reglas del juego para todos los actores del mercado. Ahora, los propietarios de viviendas están obligados a registrar sus inmuebles a tiempo, mientras que los turistas pueden confiar en la legalidad de los alojamientos que alquilan. Se espera que el endurecimiento de los controles reduzca la oferta ilegal y aumente la transparencia del mercado. Las autoridades están convencidas de que estas nuevas medidas ayudarán a las ciudades a gestionar mejor el flujo turístico y a mantener el equilibrio entre los intereses de los residentes y los negocios.












