
España se prepara para otro periodo de inestabilidad: una serie de potentes ciclones atlánticos se acerca al país. Ya desde el inicio de la semana, las regiones del oeste y sur sentirán el impacto de masas de aire húmedas, que traerán lluvias persistentes y tormentas eléctricas. Los procesos atmosféricos en las capas superiores favorecen la formación de profundas zonas de baja presión, provocando precipitaciones prolongadas.
La primera zona en verse afectada será el noroeste: en Galicia, Castilla y León y Extremadura se esperan lluvias intensas, que poco a poco se desplazarán hacia Andalucía. A medida que avance el frente, las precipitaciones llegarán al centro del país, incluyendo Madrid y Castilla-La Mancha, así como a algunas áreas del norte peninsular. Para mitad de semana, el oeste de la península vivirá una auténtica tormenta: lluvias torrenciales y tormentas eléctricas cubrirán tanto el interior como la costa atlántica. Incluso Canarias podría verse afectada por chaparrones breves pero muy intensos.
Los vientos húmedos del suroeste, conocidos como abregos, alimentarán activamente las nubes con humedad, lo que llevará a cifras récord de precipitaciones. En algunas zonas del centro de España podrían registrarse más de 200 litros por metro cuadrado en pocos días. Se espera especialmente mucha agua en el oeste de Galicia y al oeste de Castilla y León, donde los habitantes ya se preparan ante posibles inundaciones.
Al mismo tiempo, en la costa mediterránea y en las Islas Baleares no se prevén precipitaciones significativas. En estas zonas el tiempo se mantendrá relativamente estable y las temperaturas serán agradables: en el sur y cerca del mar los termómetros superarán los 25 grados. A pesar de las abundantes lluvias, no se espera un descenso notable de las temperaturas: los vientos atlánticos impedirán la entrada de aire frío y la nieve sólo aparecerá en las cumbres más elevadas.
Los meteorólogos advierten que esta situación meteorológica se mantendrá hasta finales de octubre. El país vivirá un otoño húmedo pero bastante templado, sin cambios bruscos de temperatura. La mayoría de los habitantes deberá recordar el paraguas y estar preparados para chubascos inesperados que podrían alterar la rutina diaria. España entra en un periodo donde la lluvia será la gran protagonista en los partes del tiempo y el sol, temporalmente, cederá el paso a las nubes.












