
En la pequeña localidad de Oleiros, cerca de A Coruña, un día común de enero se convirtió en una auténtica prueba para los vecinos de la calle Beiramar. En un piso bajo donde hacía tiempo que nadie veía al propietario, de repente se sintió un olor tan intenso que ni los más pacientes pudieron soportar. Alarmados, avisaron a los servicios de emergencia, que acudieron junto con la policía y forenses. Pero ni siquiera su experiencia fue suficiente ante lo que escondía aquella puerta.
Dentro del piso donde residía un hombre de 77 años reinaba el caos absoluto. Bolsas de basura, objetos viejos, restos de comida y todo tipo de trastos bloqueaban los pasillos. Agentes policiales y judiciales no lograron acceder al cuerpo de inmediato, ya que montañas de desechos obstruían el camino y el aire era irrespirable por el olor penetrante. El forense se negó a levantar el cadáver hasta que no hubiera un acceso seguro, por lo que el traslado del cuerpo tuvo que posponerse casi un día entero.
Operativo de limpieza
A la mañana siguiente, acudieron los servicios municipales. Operarios con trajes de protección comenzaron a sacar bolsas repletas de basura, inundando la calle con un hedor insoportable. El proceso duró varias horas: además de residuos domésticos, retiraron muebles viejos, electrodomésticos rotos e incluso escombros de obra. Todo aquello se había ido acumulando durante años, convirtiendo la vivienda en una auténtica fortaleza impenetrable.
Los vecinos admiten que hacía tiempo notaban que el propietario del piso llevaba una vida muy aislada. Desde Navidad nadie lo había visto, pero pocos se habrían atrevido a intervenir. Sólo cuando el olor se volvió insoportable, la gente comprendió que algo grave ocurría. La policía confirmó que el hombre vivía solo y casi no mantenía contacto con su entorno. Según los datos preliminares, la causa de la muerte serían causas naturales, aunque las conclusiones definitivas se conocerán tras la autopsia.
Síndrome de Diógenes
El caso de Oleiros ha vuelto a poner sobre la mesa un problema que en España muchas veces se prefiere ignorar. Se trata del síndrome de Diógenes, un trastorno en el que la persona acumula basura y objetos, perdiendo la conexión con la realidad. Las autoridades señalan que estas historias son más habituales de lo que parece. Las personas que sufren este síndrome suelen pasar desapercibidas hasta que ocurre una tragedia.
En esta ocasión, la magnitud del caso sorprendió incluso a los trabajadores municipales más experimentados. La basura no sólo obstruía los pasillos, sino también las habitaciones, y el piso estaba infestado de insectos. Tras lograr retirar el cuerpo del hombre, la limpieza continuó: los operarios llenaban bolsas y las cargaban en un gran camión municipal mientras el edificio seguía impregnado de un fuerte olor. Las autoridades prometieron realizar una desinfección completa para evitar la propagación de infecciones y plagas.
Reacción social
La historia ha generado un intenso debate entre los vecinos de Oleiros y las zonas cercanas. Muchos se preguntan: ¿por qué nadie se dio cuenta antes? ¿Cómo fue posible que una persona quedara completamente aislada y sus problemas pasaran desapercibidos? Algunos culpan a la indiferencia social, mientras que otros señalan la falta de servicios sociales capaces de intervenir a tiempo.
Mientras los operarios municipales siguen retirando basura del malogrado piso, los vecinos discuten cómo evitar que situaciones así se repitan. Lo que está claro es que la tragedia en Oleiros ha sido una alarma para todos aquellos acostumbrados a ignorar los problemas ajenos.












