
En Ibiza ha concluido un largo proceso de lucha contra el alquiler ilegal de viviendas a turistas. Las autoridades locales y la plataforma Airbnb finalmente alcanzaron un acuerdo que permitió limpiar el mercado de miles de ofertas ilegales. Ahora, en la isla solo permanecen aquellos alojamientos que han sido registrados oficialmente y cuentan con todos los permisos necesarios.
Hace apenas unos años la situación en Ibiza era diferente: en las zonas costeras aparecían tiendas de campaña, furgonetas y apartamentos sin licencia, y los residentes locales enfrentaban la escasez de vivienda asequible. En 2019, la administración insular decidió crear una unidad especial para combatir este fenómeno. Desde entonces, comenzó un trabajo minucioso para identificar y eliminar los anuncios ilegales.
El punto clave fue el acuerdo con Airbnb, que controla casi todo el mercado de alquileres de corta duración en Ibiza. La plataforma accedió a proporcionar datos a las autoridades sobre los alojamientos publicados, así como a eliminar aquellos que no cumplan con los requisitos. Como resultado, en los últimos meses han desaparecido del sitio unas 14.000 plazas ilegales, lo que equivale a casi cinco mil turistas diarios. Ahora, todos los anuncios deben incluir el número de licencia, de lo contrario, se bloquean automáticamente.
En julio de 2024, la isla contaba con más de dos mil anuncios ilegales, pero al final del verano ya no quedaba ninguno. Las autoridades señalan que ahora es más fácil detectar nuevos intentos de eludir las normas y que no es posible volver a publicar propiedades eliminadas. Gracias a la implementación de un sistema especial de análisis, se logró comparar los datos de las viviendas con los registros oficiales y detectar todas las infracciones.
Los cambios ya han impactado en el flujo turístico: la mayoría de los viajeros que antes elegían opciones ilegales ahora se alojan en apartamentos con licencia. Aproximadamente un tercio de quienes antes preferían alojamientos no autorizados han dejado de viajar a Ibiza. Se espera que en octubre otras islas del archipiélago balear adopten medidas similares. En algunos lugares, como Formentera, ya se han puesto en marcha canales anónimos para denunciar alquileres ilegales, y las administraciones locales están reforzando el control e introduciendo nuevas restricciones.
En general, las autoridades esperan que estas acciones ayuden a reducir la presión sobre la infraestructura, mejorar la calidad de los servicios turísticos y devolver a los residentes el acceso a una vivienda asequible. Sin embargo, la lucha contra el alquiler ilegal continúa y el control sobre el mercado solo se intensificará.












