
En los últimos días, los habitantes de Logroño se han enfrentado a un problema inesperado: las notificaciones postales del ayuntamiento han dejado de llegar. Ni multas, ni recibos, ni cartas oficiales: los buzones están vacíos. La razón es sencilla: Correos, el operador postal nacional, se ha negado a entregar la correspondencia municipal debido a una deuda acumulada.
Las cartas y notificaciones que debían llegar a los destinatarios ahora permanecen sin recoger en las oficinas postales. La situación ha afectado no solo a los ciudadanos, sino también al funcionamiento del propio ayuntamiento. El problema no se limita a multas de tráfico o impuestos, sino que incluye notificaciones legales importantes que pueden afectar derechos y obligaciones de los ciudadanos.
Historia del contrato
El origen del problema se remonta a 2019, cuando se firmó un nuevo contrato entre el ayuntamiento y Correos. El acuerdo preveía una duración de dos años, con la posibilidad de prórroga por tres años más. Finalmente, el contrato estuvo vigente hasta finales de febrero de 2025. Sin embargo, al momento de su vencimiento, las partes no lograron ponerse de acuerdo sobre las nuevas condiciones.
Un día antes de que venciera el contrato, las autoridades municipales admitieron que no era posible seleccionar un nuevo proveedor. Un informe interno del ayuntamiento advertía sobre graves consecuencias para el funcionamiento municipal si se interrumpía el servicio postal. El ayuntamiento intentó llegar a un acuerdo para prorrogar temporalmente las condiciones anteriores hasta noviembre de 2025 y así evitar la suspensión del reparto.
Retrasos y deudas
A pesar de los intentos de resolver la situación, en los últimos cinco meses el ayuntamiento no ha pagado las facturas de Correos. La empresa postal, al no recibir el pago, suspendió la entrega de cartas. Representantes del sindicato UGT señalan que retrasos como este ya se han producido antes, pero esta vez la situación llegó demasiado lejos.
En septiembre, la administración municipal convocó una nueva licitación para los servicios postales, pero un mes después el proceso fue detenido debido a un error en los criterios de evaluación. Desde entonces, no se han dado más pasos para elegir un proveedor, y la deuda con Correos no ha dejado de aumentar.
Reacción de las partes
En el ayuntamiento reconocen la existencia de deudas con la empresa postal, aunque justifican el retraso por el ajuste anual de gastos. Los funcionarios aseguran que están tomando medidas para resolver la situación cuanto antes y restablecer el servicio de reparto de cartas. Sin embargo, desde el sindicato sostienen que se trata de un problema sistémico que se arrastra desde el verano.
Indigna especialmente el hecho de que la administración haya informado previamente a los empleados sobre la suspensión de los envíos postales y haya recomendado no tramitar documentos que requieran envío. Los sindicatos consideran inaceptable la situación, ya que se trata de un servicio básico imprescindible para el funcionamiento normal de la vida urbana.
Impacto en los ciudadanos
Los habitantes comunes de Logroño se han visto atrapados por desacuerdos administrativos. Muchos no pueden recibir notificaciones importantes, lo que puede ocasionar retrasos en el pago de impuestos o multas. Además, la falta de cartas oficiales podría generar problemas legales si se incumplen los plazos de notificación.
Mientras las autoridades municipales y Correos no lleguen a un acuerdo, la situación seguirá siendo incierta. Los vecinos esperan que el servicio postal vuelva a la normalidad, mientras que los sindicatos insisten en la necesidad de una solución urgente.












