
En la capital de España, durante el último año se ha registrado un fuerte aumento en las solicitudes de apoyo psicológico por parte de jóvenes. Desde marzo de 2023, un servicio especial de atención, creado para adolescentes y jóvenes de 14 a 30 años, ha recibido más de 21 mil peticiones. Tan solo catorce profesionales responden llamadas, mensajes y correos electrónicos las 24 horas, intentando ayudar a quienes atraviesan situaciones difíciles.
La mayoría de las consultas llegan por teléfono y a través de mensajería instantánea. La conversación media supera la media hora, y los temas van desde la ansiedad y el estrés hasta problemas de pareja, adicciones y trastornos de la alimentación. Aunque el servicio es muy demandado, la cantidad de personal es claramente insuficiente: en toda la autonomía trabajan apenas unos pocos especialistas, lo que impide ofrecer una atención personalizada y un seguimiento regular.
Largas esperas y falta de especialistas
El problema se agrava por la dificultad para acceder a una consulta presencial con un psicólogo en los servicios públicos de Madrid. La espera puede alargarse durante meses, y en algunos casos hasta cuatro meses. Incluso si no se trata de situaciones críticas, como riesgo de suicidio, los jóvenes tienen que esperar a ser atendidos. Durante ese tiempo, las preocupaciones y los conflictos internos solo aumentan, y su estado puede empeorar.
En la región, solo hay cuatro psicólogos por cada 100.000 habitantes, mientras que en otros países europeos esta cifra es varias veces mayor. Como resultado, muchos adolescentes y jóvenes adultos con trastornos de ansiedad o depresión se quedan sin apoyo oportuno. El sistema solo responde a los casos más graves; la prevención y la intervención temprana prácticamente no existen.
¿Apoyo en línea: salvavidas o solución temporal?
La ayuda psicológica por teléfono y mensajería se ha convertido en la única vía de apoyo para muchos. Estos servicios operan a diario, sin excepción, de 15:00 a medianoche y no limitan el número de consultas. Sin embargo, los expertos reconocen que el apoyo de emergencia no sustituye una terapia completa. Sin seguimiento y sesiones regulares, muchos jóvenes corren el riesgo de quedarse sin la ayuda que necesitan y que sus problemas se agraven.
Entre los motivos más habituales de consulta están la ansiedad, el estrés, las dificultades en las relaciones familiares, así como los signos de depresión. En caso de riesgo vital o necesidad de intervención urgente, los especialistas canalizan a los usuarios a los servicios de emergencia. Pero para la mayoría de los jóvenes que atraviesan dificultades emocionales, ese tipo de ayuda es insuficiente.
La pandemia y los nuevos retos para la juventud
La pandemia de coronavirus actuó como un catalizador del deterioro del estado psicoemocional de la juventud. El aislamiento obligatorio, la incertidumbre sobre el futuro, las dificultades para encontrar empleo y llevar una vida independiente han intensificado la ansiedad y la inseguridad. Muchos jóvenes de Madrid se enfrentan a preguntas para las que no encuentran respuesta: cómo empezar a vivir por su cuenta, dónde encontrar un trabajo estable, cómo compaginar los estudios y el trabajo al mismo tiempo.
Las autoridades regionales reconocen que el sistema actual de apoyo no puede hacer frente al volumen de solicitudes. El servicio gratuito de ayuda psicológica sigue funcionando, pero los especialistas insisten: sin aumentar el personal e integrar el servicio con el sistema público de salud, la situación difícilmente cambiará. Más de 20 mil consultas al año son solo la punta del iceberg de un grave problema de salud mental entre los jóvenes en Madrid.












