
En un día laborable de otoño, cuando el sol ya no calienta como en verano, la gente con remos se reúne en las orillas de los embalses de Madrid. Tras un breve calentamiento y ejercicios en un ergómetro especial que simula el remo, salen al agua en largas embarcaciones. El frío desaparece rápidamente en cuanto los remos tocan la superficie: las salpicaduras despiertan y el movimiento calienta. Aunque el mar más cercano está a cientos de kilómetros, para unos 250 madrileños eso no es un obstáculo. Se encuentran regularmente en los parques y lagos urbanos para practicar su pasión: remar.
En Madrid funcionan cuatro clubes privados de remo y una escuela municipal, inaugurada en 2013. Aquí los niños pueden empezar desde los 10 años, y no hay edad máxima para los participantes. En los últimos años, el número de interesados en el remo ha crecido notablemente, especialmente después de la pandemia y los Juegos Olímpicos. Muchos principiantes confunden el remo con el kayak al principio, pero después del primer entrenamiento suelen volver. La mayoría de las veces, llegan a este deporte quienes ya lo practicaron en otras regiones o quienes vieron por primera vez a los remeros durante las vacaciones de verano.
Remo en la capital
Aunque el remo se asocia tradicionalmente a las regiones costeras, en Madrid está ganando cada vez más adeptos. Por ejemplo, en Galicia hay más de 2.600 remeros federados, en el País Vasco casi 2.800 y en la Comunidad Valenciana más de 1.500. Sin embargo, en la capital, en 2025 se expidieron 250 licencias, un 10% más que el año anterior. Los clubes destacan que la temporada termina con más participantes de los que empezaron. Además del aumento de deportistas, los remeros madrileños logran subirse al podio en competiciones nacionales con una decena de medallas por temporada.
Las clases para principiantes se imparten en la modalidad olímpica, pero con el tiempo los deportistas pueden probar otros formatos. Además de los entrenamientos regulares, la federación organiza cursos para adultos y eventos corporativos enfocados en el trabajo en equipo. Las sesiones tienen lugar en los lagos del parque Casa de Campo y en el Retiro, así como en las orillas del río Manzanares. Tras la rehabilitación medioambiental del río en 2018, el remo en el agua está prohibido, por lo que parte de los entrenamientos se realiza en simuladores especiales.
La edad no es un obstáculo
Uno de los secretos de la popularidad del remo es su versatilidad. Este deporte no ejerce una fuerte presión sobre las articulaciones, permite regular la intensidad y es apto para personas de todas las edades. En los clubes de Madrid se puede ver tanto a adolescentes como a jubilados. El participante de mayor edad tiene 74 años y ha sido varias veces medallista en torneos nacionales. Los entrenadores destacan que el remo fortalece notablemente los músculos y es especialmente beneficioso para las personas mayores. En los últimos años, la mayor cantidad de nuevas licencias se otorga a jóvenes menores de 18 años, con un crecimiento del 30% anual en esta categoría.
Las competiciones también juegan un papel clave en el desarrollo del remo. En noviembre, Leganés acogió el Campeonato de España de remo en ergómetros entre selecciones regionales. Madrid estuvo representada por diez deportistas que compitieron contra equipos de Andalucía, Valencia, Cataluña y Galicia.
Historias personales
En la federación de la capital hay verdaderos héroes. Por ejemplo, Julián se inició en el remo hace tres años, cuando tenía 12. Antes practicaba triatlón, pero lo que más le gustaba era la natación. Ahora compagina sus estudios de secundaria con los entrenamientos en el Centro de Preparación Deportiva Ortega y Gasset. En su clase es el único remero, pero eso no le intimida: la disciplina y los resultados le motivan a seguir adelante.
José comenzó a practicar remo a la misma edad que Julián, siguiendo el consejo de un vecino. En once años, logró participar en varias competencias y ahora entrena a niños de 9 a 15 años. Según él, lo más importante es enseñarles la técnica, sin olvidar el espíritu de equipo y el disfrute del proceso. Al principio, es fundamental que los niños encuentren alegría en los entrenamientos, y solo después busquen la victoria.












