
En la capital de España se ha detectado un aumento inusual de robos: los delincuentes ahora utilizan escáneres portátiles capaces de localizar baterías de litio dentro de los coches aparcados. Estos dispositivos, que no superan los veinte euros, son fácilmente accesibles por internet y permiten identificar rápidamente dónde se esconden portátiles, tabletas o teléfonos inteligentes en el interior del vehículo.
Un caso reciente tuvo lugar cerca de uno de los museos universitarios de Madrid, durante un evento vespertino. Mientras los asistentes disfrutaban de la celebración, los ladrones recorrieron el aparcamiento atentos a las señales de sus dispositivos. En cuanto el escáner emitió una alerta sonora indicando la presencia de equipos electrónicos, rompieron la ventanilla y extrajeron del coche una bolsa con un ordenador. Episodios como este son cada vez más frecuentes, especialmente en aparcamientos públicos y subterráneos, donde se puede actuar sin ser visto.
Los escáneres detectan la radiación emitida por las baterías de los dispositivos modernos. Si el aparato tiene activados módulos inalámbricos, como bluetooth o wifi, resulta aún más fácil localizarlo. En ocasiones, los delincuentes emplean aplicaciones adicionales en sus teléfonos para rastrear la señal de estos dispositivos, e incluso utilizan rastreadores especiales que pueden descargarse en plataformas populares.
En el mercado también existen dispositivos más sofisticados, similares a los detectores profesionales que usan los fontaneros para localizar tuberías en las paredes. Su precio puede alcanzar varios miles de euros, pero para la mayoría de los robos bastan modelos sencillos y económicos. Como resultado, los delincuentes actúan con rapidez y seguridad, ya que saben exactamente dónde buscar su botín.
Las autoridades recomiendan no dejar dispositivos valiosos en el interior del coche, especialmente si se estaciona en lugares poco concurridos. También se aconseja desconectar todas las conexiones inalámbricas y estar más atento en los aparcamientos, donde los delincuentes pueden inspeccionar los vehículos sin ser detectados. De lo contrario, el riesgo de perder la tecnología aumenta considerablemente.












