
En Madrid estalló una polémica por la organización del transporte para el personal de atención primaria que atiende a pacientes a domicilio. El sistema, diseñado para facilitar la labor de médicos y enfermeros, está al borde del colapso: la empresa responsable del servicio no consigue cubrir la demanda, y la nueva licitación del contrato ha pasado desapercibida entre los transportistas.
El núcleo del problema es la falta de un transporte estable y fiable para los profesionales sanitarios que a diario visitan a pacientes en sus hogares para realizar procedimientos, tomar muestras y atender urgencias. Según los propios sanitarios, la situación empeora mes a mes: las solicitudes de trayectos se cancelan a última hora y los intentos de pedir un coche nuevamente suelen ser en vano. Como consecuencia, médicos y enfermeros se ven obligados a usar sus vehículos particulares, arriesgándose a recibir multas por mal estacionamiento o a llegar tarde a las citas.
El problema se agrava especialmente en las zonas alejadas del centro y en áreas rurales. Donde casi no hay transporte público y las carreteras suelen estar en mal estado, los sanitarios enfrentan aún más obstáculos. Algunos se ven obligados a recorrer varios kilómetros a pie o a solicitar ayuda a familiares de los pacientes para llegar a destino. Esto provoca retrasos, desorganización en los horarios y genera malestar entre los vecinos, que esperan recibir asistencia médica a tiempo.
El contrato anterior para el transporte está a punto de expirar en pocos días y aún no se ha encontrado un nuevo proveedor. Las autoridades regionales aseguran que no habrá interrupciones, ofreciendo compensaciones temporales por el uso de vehículos particulares y otras alternativas. Sin embargo, los propios profesionales de la salud consideran que estas medidas son insuficientes y temen que la situación agrave aún más la presión sobre el sistema sanitario. Según advierten, la falta de transporte no solo dificulta su trabajo, sino que también afecta directamente la calidad y rapidez de la atención, especialmente en casos de emergencia.
En un contexto donde las salidas a domicilio no dejan de aumentar y las exigencias de tiempos de respuesta son cada vez más estrictas, la gestión del transporte se vuelve un tema crítico. El nuevo concurso establece requisitos más duros: al menos cuatro años de experiencia, vehículos con capacidad mínima para cinco personas y llegada al destino en un máximo de diez minutos. Aun así, estas condiciones no han atraído a las empresas de transporte, y sigue sin estar claro quién asumirá la responsabilidad de trasladar al personal sanitario en los próximos meses.
Mientras las autoridades buscan una solución, médicos y enfermeros siguen trabajando en un clima de incertidumbre y los pacientes esperan una ayuda que podría no llegar a tiempo. El futuro del servicio médico a domicilio en Madrid sigue siendo incierto.












