
En la pequeña ciudad gallega de Narón, al norte de España, estalló un gran escándalo a principios de junio de 2025. El motivo fue una fotografía publicada en las redes sociales oficiales del ayuntamiento, en la que dos representantes de la administración local posan junto a Laureano Oubiña, una persona cuyo nombre ha estado vinculado durante décadas al narcotráfico en Galicia.
La imagen fue tomada en la tradicional feria de la miel celebrada en la ciudad. En la foto, junto al puesto de vinos de la empresa Perujito SLU, aparece el propio Oubiña, flanqueado por dos funcionarios municipales: el responsable de sanidad, Manuel Antonio Ramos Rodríguez, y la comisaria de ferias, María del Mar Gómez Casal. En manos de María está el libro de memorias de Oubiña, lo que solo avivó aún más la polémica.
La publicación provocó una reacción inmediata: la sección local de los socialistas (PSOE) acusó al ayuntamiento de haber dado, de facto, una plataforma pública al exnarcotraficante y, con ello, de faltar al respeto a las víctimas del narcotráfico. Según la oposición, este tipo de acciones contribuyen a normalizar la imagen de personas vinculadas a un pasado delictivo, algo inaceptable para las instituciones públicas.
El ayuntamiento se apresuró a eliminar la fotografía, explicando que su publicación fue un error y que, supuestamente, el propio Oubiña pidió hacerse la foto conjunta. Las autoridades afirman que no pretendían promocionarlo a él ni a sus productos, y que la participación de Perujito SLU en la feria fue gestionada por una de las empresas contratistas encargadas del evento. Además, representantes de la administración subrayaron que ese mismo stand de vinos ya había estado presente en otros eventos en Galicia y fuera de la región.
Mientras tanto, los socialistas insisten en que la situación exige disculpas públicas y una condena oficial a la actuación de los funcionarios. Planean llevar el asunto al próximo pleno municipal para exigir la dimisión o, al menos, una reprobación pública de los implicados en el incidente. La alcaldesa Marián Ferreiro declaró que el gobierno local valora posibles medidas en respuesta a las acusaciones de la oposición, a las que considera excesivamente duras.
La opinión pública en Narón está dividida: algunos vecinos consideran que las autoridades cometieron un grave error, mientras que otros creen que el escándalo ha sido exagerado intencionadamente. Sin embargo, lo que es innegable es que el episodio de la fotografía ha vuelto a poner sobre la mesa el doloroso tema del narcotráfico en Galicia y la importancia de que las autoridades locales sean cautelosas con sus gestos y símbolos públicos.












