
Este año, los habitantes de Valencia y Alicante se enfrentaron a cambios inesperados en el habitual calendario de festividades. Los actos oficiales con motivo del Día de la Comunidad Valenciana, que debían celebrarse el 9 de octubre, tuvieron que ser aplazados. La causa fue la adversa situación meteorológica: los meteorólogos emitieron alerta naranja por las intensas lluvias que afectaron a la región.
Tradicionalmente, en este día miles de personas se reúnen en el centro de Valencia para participar en una gran procesión con la Senyera, símbolo de autonomía. Sin embargo, este año, tras una reunión de emergencia de los servicios municipales, se decidió cancelar el desfile. Las autoridades locales consideraron inaceptable poner en riesgo la seguridad de participantes y espectadores debido a las fuertes precipitaciones.
La parte oficial de la celebración, que suele estar encabezada por el presidente de la autonomía Carlos Mazón, tampoco se realizará en el formato habitual. En su lugar, dirigirá un mensaje a los habitantes de la región de manera telemática. La cuestión de la entrega de los premios anuales, que reconocen méritos hacia la comunidad, permanece abierta: la fecha de la ceremonia se decidirá más adelante, cuando la situación meteorológica se estabilice.
El año pasado, la región ya se enfrentó a las consecuencias de lluvias torrenciales, por lo que las actuales medidas de precaución parecen plenamente justificadas. Para muchos residentes y visitantes de la ciudad, la cancelación de eventos masivos ha sido una decepción, pero la mayoría comprende la necesidad de tales decisiones. Las autoridades subrayan que la seguridad de las personas es una prioridad y prometen celebrar todos los festejos programados en cuanto el clima lo permita.












