
El estreno del nuevo álbum de Rosalía, titulado Lux, que sus seguidores llevaban tres años esperando, se colocó de inmediato en el centro de atención, no solo de los críticos musicales, sino también de la sociedad catalana. El motivo no fue solo la música, sino también la colaboración con el célebre coro Escolanía de Montserrat. Esta unión, que parecía motivo de orgullo, terminó causando polémica.
En vez de recibir elogios, tanto la cantante como el coro fueron objeto de críticas. El motivo: interpretar canciones en castellano. Para algunos nacionalistas catalanes, esto fue un auténtico shock: consideran que el símbolo espiritual de la región, el coro de Montserrat, no debía participar en un proyecto donde se canta en español y no en catalán. En redes sociales y programas de radio se desató un intenso debate, en el que se habló de ‘traición’ y ‘pérdida de identidad’.
Curiosamente, este tipo de críticas no son nuevas. Incluso se recordó el caso del grupo Sopa de Cabra, que también fue criticado en su día por cantar en castellano. Aquella vez, los músicos tuvieron que justificarse y defender su derecho a la libertad creativa. Han pasado décadas, pero el debate sobre el idioma en Cataluña sigue levantando pasiones.
Doble rasero y escándalos olvidados
Resulta paradójico que quienes más se indignan por la presencia del español en el álbum prefieran ignorar otros aspectos controvertidos relacionados con Montserrat. Por ejemplo, en el recinto del monasterio hay un memorial dedicado a una unidad militar que apoyó a los sublevados en 1936. Además, hace poco uno de los monjes fue condenado por delitos contra menores, pero estos temas no provocaron tanta reacción entre los nacionalistas.
Todo esto lleva a pensar que, para ciertos críticos, lo más importante no son los problemas reales, sino los símbolos y el idioma. Mientras se oiga catalán, muchos pueden mirar hacia otro lado. Pero basta con que aparezca el español para que estalle una ola de indignación. Una vez más, esta historia ha evidenciado cuán sensibles son en Cataluña las cuestiones de identidad y cultura, y lo fácil que pueden convertirse en motivo de escándalo.












