
En la capital de España se vuelve a debatir la transparencia en la distribución de los fondos públicos. Esta vez, la atención se centra en las acciones de altos cargos del Partido Popular (Partido Popular, PP), vinculados a la dirección de la Comunidad de Madrid.
El secretario del partido, Alfonso Serrano, se ha situado en el centro de la polémica tras revelarse que sus colaboradores más cercanos reciben pagos regulares del presupuesto municipal, aunque su actividad no esté relacionada con el trabajo en el Ayuntamiento. Se trata de la jefa de su gabinete y la asesora de prensa, quienes figuran oficialmente en la plantilla municipal, pero en realidad se dedican exclusivamente a tareas del partido.
Este hecho ha provocado una oleada de críticas por parte de la oposición y de la sociedad. Muchos se preguntan cuán ético es emplear fondos de los contribuyentes para pagar a personas que no desempeñan funciones vinculadas a la gestión municipal. Por su parte, los representantes del PP no se apresuran a ofrecer declaraciones detalladas sobre la situación.
De forma paralela, en el Senado continuaba el debate sobre la ley de amnistía, con la presencia de los presidentes autonómicos del Partido Popular, entre ellos Alfonso Fernández Mañueco de Castilla y León y el president de Cataluña, Pere Aragonès. Sin embargo, ningún miembro del gobierno central asistió a la sesión, lo que también suscitó interrogantes entre los observadores.
En este contexto, en los pasillos del Senado se pudo ver a figuras clave de la política madrileña: Alfonso Serrano, la presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso y la presidenta de Extremadura María Guardiola. Su conversación informal llamó la atención de los periodistas, aunque los detalles del diálogo no trascendieron.
El escándalo de los pagos a empleados del PP vuelve a poner sobre la mesa la cuestión de la transparencia y el control del gasto público en la capital española. Se espera que en los próximos días este tema siga siendo tratado en las sesiones del ayuntamiento y en el debate público.











