
En el pequeño municipio de Ventosa de la Cuesta, donde la vida comunitaria suele transcurrir con tranquilidad, se ha desatado un inesperado escándalo relacionado con la venta de unas antiguas puertas de la iglesia local. Lo que comenzó como una decisión de gestión rápidamente trascendió los límites del pueblo y atrajo la atención de un amplio público gracias a las redes sociales.
La polémica surgió tras la publicación en Wallapop de un anuncio para vender las puertas de la iglesia por 390 euros. Para algunos, se trataba simplemente de deshacerse de un bien deteriorado, mientras que, para otros, suponía la pérdida de parte del patrimonio histórico. El debate se intensificó notablemente después de que la vecina Malena Alonso compartiera un vídeo en el que calificaba la venta como un ‘atentado contra el legado histórico’ y responsabilizaba a las autoridades locales. El vídeo se viralizó rápidamente en TikTok y otras plataformas, convirtiendo el asunto en noticia a nivel nacional.
Contexto político
El caso adquirió aún más tensión al incorporar una dimensión política. Malena Alonso es hija de Alberto Alonso, representante del Partido Socialista en la oposición. La decisión de vender las puertas fue tomada por la comisión parroquial, donde la alcaldesa del municipio, María Luisa Escalante, de Partido Popular, desempeña un papel clave. Esto alimentó las sospechas de que el conflicto tiene también un trasfondo político, además del cultural.
Sin embargo, entre los vecinos no hay consenso sobre lo sucedido. Muchos señalan que las puertas están en mal estado, dejan pasar el frío y no garantizan la seguridad del edificio. Durante el invierno se registran importantes pérdidas de calor en el interior de la iglesia, lo que ha sido una de las razones para debatir su sustitución.
La cuestión del valor histórico
Uno de los principales puntos de debate ha sido la supuesta antigüedad de las puertas. En redes sociales circuló la versión de que datan del siglo XVI. Sin embargo, el delegado de Patrimonio Histórico, Juan Carlos Álvarez, pone en duda esta afirmación. Según explica, aunque el edificio de la iglesia sí cuenta con varios siglos de historia, las puertas podrían haber sido colocadas mucho después y no necesariamente tienen un valor artístico o histórico único.
La iglesia de Ventosa de la Cuesta no está catalogada como Bien de Interés Cultural, por lo que formalmente no se le aplican las restricciones estrictas sobre la sustitución de elementos arquitectónicos. No obstante, tras la repercusión social, se decidió elaborar un informe especial. Este documento evaluará el estado de las puertas, la posibilidad de su restauración, el coste estimado de las obras y la conveniencia de conservarlas.
La decisión final corresponderá al Arzobispado, ya que el templo es propiedad de la diócesis, que es la responsable de la gestión del inmueble.
Errores de procedimiento y consecuencias
Incluso entre los participantes del debate, pocos discuten el hecho de que las puertas se encuentran en mal estado. No solo empeoran el aislamiento térmico, sino que tampoco ofrecen suficiente seguridad, por lo que fue necesario instalar rejas metálicas. La principal crítica no va dirigida a la idea de sustituirlas, sino a la forma en que se está llevando a cabo el proceso.
La publicación del anuncio de venta antes de obtener la aprobación de los organismos responsables del patrimonio causó desconcierto. Si se producía una venta rápida, el templo podría haberse quedado sin puertas durante mucho tiempo, hasta que se fabricaran unas nuevas. Posteriormente, la plataforma Wallapop eliminó el anuncio, ya que sus normas prohíben la venta de elementos pertenecientes a edificios en uso.
Reacción social
Muchos vecinos reconocen que, sin la atención de las redes sociales, la situación probablemente habría quedado como un episodio local. Sin embargo, una vez que la historia trascendió el municipio y llegó a los medios nacionales, el asunto adquirió un significado simbólico. Ahora, algunos abogan por conservar las puertas como parte de la historia, mientras que otros esperan que el escándalo acelere la modernización del templo y mejore sus condiciones internas.
El caso de Ventosa de la Cuesta demostró que, incluso en las localidades más pequeñas, las decisiones administrativas pueden desencadenar intensos debates públicos cuando afectan a la memoria, la identidad o provocan enfrentamientos políticos, especialmente en la era de las redes sociales.











