
La cuestión de las condiciones laborales dignas para los trabajadores sociales en Aragón ha surgido inesperadamente como un tema central en la agenda regional. Cientos de profesionales que cada día se enfrentan a casos difíciles y a colectivos vulnerables han expuesto abiertamente problemas que durante mucho tiempo se mantenían en silencio. Sus demandas van más allá de un aumento salarial; reclaman una revisión integral del sistema de control y apoyo en los centros.
La aparición de Pilar Alegría en su encuentro con representantes del sector provocó una reacción intensa. La candidata del PSOE, que aspira a liderar la región, quedó en el centro del debate tras escuchar los testimonios emotivos de los trabajadores. Muchos relataron la dificultad de conciliar el trabajo con la vida personal, la falta de tiempo para la atención de los usuarios y el hecho de que los jóvenes no quieren incorporarse a la profesión debido a las duras condiciones.
Las voces de los trabajadores
Especialmente contundentes fueron las palabras de una empleada de una residencia rural de mayores. Confesó que no sabía cuándo podría regresar a casa y, tras su turno, debía informar a los vecinos sobre el estado de sus familiares. Señaló que no existe ningún tipo de apoyo psicológico para el personal. Otros asistentes denunciaron la obligación de recuperar las horas dedicadas a visitas médicas, calificando esta práctica de humillante, independientemente de quién gobierne.
En la sala se respiraba un ambiente de cansancio y decepción. Una de las trabajadoras afirmó abiertamente que la juventud no ve sentido en entrar a este sector, ya que los sueldos apenas superan el salario mínimo y la carga laboral sigue siendo excesiva. Según sus palabras, «no es de extrañar que nadie quiera trabajar en estas condiciones».
Respuesta de la candidata
Pilar Alegría, tras escuchar todas las quejas, reconoció la existencia de graves problemas y pidió disculpas por la situación actual. Subrayó que los éxitos económicos de la región no deberían basarse en la explotación de los trabajadores del ámbito social. En su opinión, sin condiciones laborales dignas no se puede hablar de servicios públicos fuertes y eficaces.
La candidata prometió iniciar negociaciones para crear un nuevo acuerdo regional que permita aumentar los salarios y mejorar las condiciones laborales. Señaló que actualmente muchos empleados reciben solo entre 20 y 30 euros más que el salario mínimo, e incluso, a veces, quedan en ese mismo nivel. Alegría también declaró la necesidad de fomentar una cultura de cuidado no solo hacia los beneficiarios, sino también hacia los propios trabajadores, a fin de evitar graves consecuencias para su salud.
Riesgos ocultos
En la reunión estuvo presente una mujer que ha trabajado 18 años en el sector y actualmente está de baja médica. Confesó que no sabe si podrá volver al trabajo. Este caso ilustró claramente las consecuencias de ignorar los problemas del personal. Alegría prometió que su prioridad política será resolver las dificultades cotidianas de los habitantes de Aragón, incluyendo agilizar el proceso de evaluación de solicitudes de ayuda para personas mayores hasta un máximo de 30 días.
Antes de comenzar la reunión, Alegría expresó su satisfacción por el reciente debate en la televisión regional, donde, según ella, lograron transmitir a la audiencia la importancia de invertir en los servicios públicos. Sin embargo, la discusión pronto giró hacia las cuestiones de financiación, donde las posturas del PSOE y el PP resultaron completamente opuestas. Mientras Alegría defendía aumentar los ingresos de la región para respaldar la sanidad y la vivienda, sus oponentes acusaron al gobierno de injusticia y juegos políticos.
El futuro del sector
La situación del ámbito social en Aragón se ha convertido en un termómetro para todo el sistema de servicios públicos. Los trabajadores exigen no solo aumentos salariales, sino también respeto por su labor y cambios reales en la organización del trabajo. La incógnita sobre si el nuevo acuerdo logrará mejorar la situación sigue abierta. Lo que está claro es que ya no se pueden ignorar las demandas del sector y las autoridades regionales deben buscar soluciones para evitar que el conflicto se agrave.











