
En Estados Unidos se desata un nuevo conflicto político, cuyo protagonista es el exastronauta de la NASA y actual senador Mark Kelly. Su nombre vuelve a aparecer en los titulares, esta vez no por logros espaciales, sino por un enfrentamiento mediático con la administración de Donald Trump. Todo comenzó con un breve video en el que Kelly y otros cinco congresistas con experiencia militar recordaron a los militares estadounidenses la inadmisibilidad de cumplir órdenes ilegales. A primera vista, parecía un recordatorio rutinario sobre el juramento militar, pero la reacción de la Casa Blanca fue sorprendentemente dura.
El presidente Trump acusó públicamente a los participantes del video de incitar a la rebelión y afirmó que tales acciones “merecen la pena de muerte”. Si bien Kelly no ha recibido amenazas directas contra su vida, las consecuencias para su carrera militar podrían ser significativas. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció el inicio de una investigación administrativa que podría desembocar en la degradación de Kelly y la reducción de su pensión. Ya se le envió una carta formal de amonestación, y su expediente personal incluirá la correspondiente anotación.
Presión administrativa
El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha iniciado oficialmente el proceso de revisión del rango militar de Kelly, actualmente retirado. Según la declaración de Hegseth, si la comisión considera que las acciones del senador son incompatibles con el honor de un oficial, podría ser privado de parte de sus prestaciones de jubilación. En la carta firmada por el ministro se subraya que tales medidas son necesarias para mantener la disciplina y el orden en las fuerzas armadas.
Resulta curioso que en los documentos se utilice la terminología «Ministerio de la Guerra» y «ministro de la Guerra»; esto se debe a una orden de Trump, quien modificó formalmente los nombres de las instituciones, aunque oficialmente permanecen sin cambios. Kelly ya ha sido notificado sobre el inicio del proceso y dispone de un mes para preparar su respuesta. Se espera que la decisión final se tome en un plazo de mes y medio.
La respuesta de Kelly
El propio senador no se quedó en silencio. En su declaración subrayó que no permitirá ser intimidado ni por el presidente ni por el secretario de Defensa. Kelly recordó sus 25 años de servicio en la Armada, 39 misiones de combate y cuatro misiones espaciales, señalando que siempre defendió la Constitución y la libertad de expresión. Según él, los intentos de la administración de sancionarlo por expresar su opinión constituyen un ataque a los derechos fundamentales de los ciudadanos.
Kelly también añadió que no piensa rendirse y luchará hasta el final para demostrar que ni Trump ni Hegseth tienen derecho a decidir lo que los estadounidenses pueden decir sobre su gobierno. Su postura ha tenido resonancia en parte de la sociedad, especialmente entre veteranos y defensores de la libertad de expresión.
Repercusión política
El escándalo en torno a Kelly pronto trascendió la burocracia militar. En las redes sociales se desató un intenso debate: algunos consideran las acciones del senador una muestra de responsabilidad ciudadana, mientras que otros las ven como un peligroso precedente que socava la autoridad del mando militar. En el Congreso la polémica tampoco cesa: los compañeros de partido de Kelly le expresan su apoyo, mientras que sus opositores exigen medidas severas.
El debate sobre los límites de la libertad de expresión para militares y exoficiales ha vuelto a convertirse en un tema de discusión nacional. Muchos expertos advierten que este tipo de casos puede sentar un precedente peligroso, donde la manifestación de una opinión se convierte en motivo de represalias administrativas. Sin embargo, los partidarios de una estricta disciplina insisten: el ejército no puede permitirse divisiones internas, especialmente en tiempos de turbulencia política.
Enfrentamiento personal
En esta historia destaca especialmente el carácter personal del conflicto entre Kelly y los representantes de la administración. El senador no oculta su desprecio por Hegseth, a quien llama «el ministro de Defensa menos competente en la historia del país». En respuesta, portavoces de la Casa Blanca acusan a Kelly de irresponsabilidad y de intentar desestabilizar la situación en las fuerzas armadas.
Mientras el futuro del rango militar de Kelly sigue siendo incierto, una cosa está clara: este caso ya se ha convertido en símbolo de la lucha por el derecho a expresar una opinión propia, incluso para quienes alguna vez llevaron uniforme. En las próximas semanas la atención sobre el caso no disminuirá: hay demasiadas cuestiones de fondo en juego.
RUSSPAIN recuerda que Mark Kelly es un reconocido astronauta estadounidense que realizó cuatro misiones en transbordadores de la NASA, además de ser ex capitán de la Marina de los Estados Unidos. Desde 2020 ocupa el cargo de senador por el estado de Arizona. Su hermano gemelo, Scott Kelly, también fue astronauta y participó en una misión prolongada en la EEI. Mark Kelly es conocido por su postura activa en temas de defensa, ciencia y la protección de los derechos de los veteranos.











