
El Gobierno de España ha aprobado la asignación de 100 millones de euros para apoyar a los menores migrantes no acompañados que han llegado a las Islas Canarias. Actualmente, en el archipiélago hay más de 4.500 niños y adolescentes en esta situación. Los fondos provendrán del presupuesto del Ministerio de Juventud e Infancia y están destinados a mejorar el sistema de acogida, atención, integración y acompañamiento de estos menores.
En los últimos años, las Islas Canarias han enfrentado una oleada de migrantes que ha saturado gravemente los centros de acogida locales. Aunque este año se ha registrado un leve descenso en el número de llegadas, la infraestructura sigue sin poder hacer frente al volumen de necesidades. Los menores requieren no solo alojamiento y alimentación, sino también atención médica, apoyo psicológico, servicios educativos y legales, así como programas de integración y preparación para la vida independiente.
Control y responsabilidad
Las autoridades subrayan que el uso de los fondos asignados estará sometido a un estricto control. Las Islas Canarias deben cumplir con los procedimientos de verificación establecidos por el ministerio, así como con los requisitos de otros organismos estatales, incluyendo la Intervención General y el Tribunal de Cuentas. Según la ministra Sira Rego, el volumen de financiación ha aumentado un 140% en comparación con el año pasado y casi 40 veces respecto a 2021. Estos fondos cubren alrededor del 90% de todos los gastos relacionados con la atención de menores migrantes en las islas durante el presente año.
Las instituciones oficiales de Canarias llevan tiempo funcionando al límite de su capacidad. El número de menores tutelados triplica la capacidad prevista de los centros locales. Por ello, se ha declarado la emergencia migratoria, que contempla la redistribución de niños y adolescentes a otras regiones del país.
Resistencia de las comunidades autónomas
En agosto del año pasado, el Gobierno aprobó un decreto especial que fija las cuotas de acogida de menores migrantes para cada comunidad autónoma. Sin embargo, muchas regiones no han mostrado prisa en cumplir con estos requisitos y siguen impugnándolos ante los tribunales. Entre los más activos opositores están Madrid y Castilla-La Mancha, que han presentado demandas alegando diferencias políticas y dificultades administrativas.
Se preveía que unos 4.000 menores serían trasladados desde Canarias a la península. Sin embargo, el proceso avanza muy lentamente y se enfrenta a numerosos obstáculos legales. Por el momento, solo una parte de los menores ha podido salir del archipiélago, mientras la mayoría sigue alojada en centros saturados.
Cuestiones de asilo e integración
Un problema aparte son los menores que han solicitado asilo en virtud de acuerdos internacionales. Se trata de niños que han vivido situaciones muy difíciles o provienen de países en conflicto. Para ellos se han habilitado centros especiales en la península, a donde ya han sido trasladados varios cientos de personas. Esto ha sido posible tras la decisión del Tribunal Supremo, que obligó a las autoridades a garantizar la protección de las categorías más vulnerables de migrantes.
El cumplimiento de la sentencia estuvo marcado por la prisa y dificultades administrativas. Las autoridades de Canarias se enfrentaron a la falta de recursos y de tiempo, y los plazos establecidos por el tribunal ya habían expirado en noviembre del año pasado. Como consecuencia, parte de los menores fue trasladada a la península de forma acelerada, lo que generó preocupación entre los especialistas en atención infantil.
La vida en las islas
Muchos menores migrantes que permanecen en las Islas Canarias pasan los días en las calles y parques, así como en las entradas de los centros de acogida, tanto temporales como permanentes. Algunos ya se han adaptado a la vida en el archipiélago y no quieren marcharse, mientras que otros, por el contrario, expresan su deseo de trasladarse a la península. Las familias con las que los niños han logrado establecer contacto intentan llevarlos de vuelta a sus ciudades de origen, pero no siempre lo consiguen.
La situación se vuelve especialmente complicada cuando los adolescentes alcanzan la mayoría de edad. Si para ese momento no han encontrado trabajo o no continúan con sus estudios, la tutela estatal finaliza y su situación empeora drásticamente. Muchos quedan sin apoyo ni perspectivas, lo que preocupa a expertos y defensores de los derechos humanos.
Falta de apoyo
Las autoridades de Canarias han denunciado en varias ocasiones la falta de ayuda real por parte de otras regiones. A pesar de las numerosas promesas y muestras de respaldo, en la práctica las islas enfrentan solas el problema. Los responsables de trabajar con menores subrayan que sin la solidaridad y la implicación de todas las comunidades autónomas, la situación no podrá resolverse.
Por ahora, la mayor parte de la carga sigue recayendo en las autoridades locales y el personal de los centros de acogida. Continúan trabajando bajo estrés constante y con escasez de recursos, intentando garantizar al menos unas condiciones mínimas de vida y desarrollo para niños y adolescentes.











