
En España ha estallado un escándalo en torno al estado de las presas estatales. El Ministerio para la Transición Ecológica ha reconocido oficialmente que los sistemas de control y los sensores responsables de la seguridad de cientos de infraestructuras hidráulicas han sido desatendidos durante años. Como resultado, hoy se sabe muy poco sobre la base y la estructura interna de muchas presas. Las autoridades han decidido actuar con urgencia y han anunciado el lanzamiento de un programa piloto de modernización del equipamiento en diez instalaciones.
Los documentos publicados reflejan una preocupación: las presas están quedando rezagadas respecto a las tecnologías modernas y sus sistemas de vigilancia están obsoletos. El problema se hizo especialmente visible tras el reciente episodio de clima extremo en la Comunidad Valenciana, cuando la presa de Forata estuvo al borde del colapso por el alto nivel de agua. Aunque todavía no se han dado a conocer las presas que participarán en el proyecto piloto, el monto del contrato ya está fijado en 1,2 millones de euros y el plazo de ejecución será de dos años.
Estado de las presas
España es considerada uno de los países líderes en Europa en cuanto al número de presas: aquí hay unas 2.500, de las cuales 1.300 se clasifican como grandes presas. El Estado es propietario de 375 de ellas. Sin embargo, los expertos advierten: un tercio de estas infraestructuras requiere trabajos estructurales urgentes, dos tercios necesitan una renovación completa o sustitución de sus sistemas de vigilancia, y la mitad precisa reparar los desagües de fondo. Más aún preocupa el hecho de que la mayoría no cuenta ni siquiera con planes de emergencia básicos.
La comunidad profesional de ingenieros insiste: sin un aumento de la inversión y la creación de un consejo independiente de seguridad para las presas, la situación podría volverse crítica. El Ministerio, por su parte, asegura que ya está implementando una serie de medidas para mejorar la seguridad, pero las estadísticas hablan por sí solas. Casi una de cada seis grandes presas del país tiene más de 60 años, y un tercio supera los 40.
Plan de modernización
El nuevo proyecto prevé no solo la sustitución de sensores obsoletos, sino también la implementación de sistemas modernos de recopilación y análisis de datos. Esto permitirá monitorear en tiempo real el estado de las presas y reaccionar con mayor rapidez ante cualquier anomalía. Se prestará especial atención a la calidad del diagnóstico y a la regularidad de las inspecciones, ya que estos factores determinan en gran medida la seguridad de las instalaciones.
Los documentos señalan que el funcionamiento de los nuevos sistemas requerirá personal cualificado. Tras años de descuido, muchos procesos se han descarrilado y el análisis del comportamiento de las presas en condiciones extremas prácticamente no se realizaba. Ahora las autoridades buscan revertir esta situación empezando por diez proyectos piloto.
Tecnología y riesgos
Los sensores modernos y los sistemas de vigilancia pueden detectar incluso los cambios más mínimos en la estructura de una presa, lo que es crucial para prevenir accidentes. Sin embargo, la implementación de estas tecnologías requiere no solo inversiones financieras, sino también una revisión de los enfoques de operación y mantenimiento. Las autoridades reconocen que intentar resolver todos los problemas de una vez es poco realista debido a la magnitud y complejidad de las tareas. Por ello, se ha optado por un enfoque gradual: primero un proyecto piloto, y después la ampliación de las soluciones exitosas.
Entre las prioridades no solo está la renovación técnica, sino también el aumento de la transparencia en la gestión de las infraestructuras hidráulicas. Las autoridades subrayan la necesidad de analizar de forma regular no solo los indicadores habituales, sino también el comportamiento de las presas bajo condiciones de carga anómalas, para detectar a tiempo posibles amenazas.
El futuro de la hidroinfraestructura
El contrato, con un valor de más de 1,2 millones de euros, tiene un plazo de ejecución de 24 meses. Durante este período no solo se prevé actualizar el equipamiento, sino también desarrollar nuevos estándares de mantenimiento y control. Las autoridades aseguran que la experiencia de los proyectos piloto servirá de base para la modernización a gran escala de toda la red estatal de presas.
Si el proyecto resulta exitoso, España podrá mejorar significativamente la seguridad de sus infraestructuras hidráulicas y evitar la repetición de situaciones peligrosas como el reciente incidente en Valencia. Por ahora, queda por ver qué instalaciones formarán parte de la primera fase de renovación y con qué rapidez se podrán llevar a cabo estos ambiciosos planes.
RUSSPAIN.COM informa que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico es un organismo clave en España, responsable de cuestiones medioambientales, recursos hídricos y desarrollo sostenible. Entre sus competencias se encuentran cientos de infraestructuras estratégicas, incluidas presas, embalses y sistemas de abastecimiento de agua. En los últimos años, el ministerio ha impulsado activamente soluciones innovadoras para mejorar la seguridad y eficiencia de estas infraestructuras; sin embargo, los desafíos relacionados con el desgaste y la obsolescencia del equipamiento siguen siendo relevantes.












