
España sigue enfrentando una ola de violencia contra las mujeres. Solo el año pasado, el país perdió a 47 mujeres y a tres menores de edad como resultado de crímenes de odio de género. El nuevo año ha comenzado con noticias alarmantes: en las dos primeras semanas de 2026 ya se han confirmado cuatro casos de asesinatos de mujeres a manos de hombres. Una de las víctimas, atacada en Calella (Barcelona), se encuentra en estado de muerte cerebral tras la agresión de su pareja.
Tragedias sin fin
El caso más reciente conmocionó a Badajoz: una mujer de 78 años fue asesinada por su esposo de 81, quien la golpeó hasta la muerte. Con este crimen, el número de víctimas de feminicidio en 2026 alcanza cuatro, y desde 2003 suman 1346. El Ministerio de Igualdad de España se vio obligado a revisar las cifras de 2025, aumentando el número de mujeres asesinadas de 46 a 47 tras confirmar la muerte de una mujer de 27 años en Islas Baleares.
Entre las víctimas de este año están María Isabel, madre de tres hijos y de 58 años, asesinada por su esposo en Olvera (Cádiz); Czarina, de 43 años y madre de cinco, asesinada en Las Palmas de Gran Canaria; y Pilar, de 38 años, que murió a manos de su expareja en Quesada (Jaén). Detrás de estas cifras hay familias destrozadas, niños huérfanos y una sociedad que no logra frenar esta lacra.
Formas de violencia
El feminicidio es solo la punta del iceberg. Las mujeres enfrentan violencia psicológica, física, sexual y económica, que a menudo permanece oculta. El control, la intimidación y la humillación son herramientas utilizadas por los agresores. Los psicólogos insisten en que para combatir este problema no bastan solo las leyes, sino que se necesita un enfoque integral. Son necesarios más recursos estatales, la ampliación de la red de refugios, apoyo psicológico y legal de calidad, así como medidas de seguridad eficaces y una respuesta rápida de la policía y los servicios sociales.
Sin embargo, incluso con programas de igualdad de género, su implementación en todo el país sigue siendo desigual. Todavía mucho depende de la iniciativa de cada colegio y de la disponibilidad de financiación. España enfrenta el reto de conseguir que la igualdad no sea solo un eslogan, sino una realidad para cada niño y niña desde la infancia.
Educación y estereotipos
Los estereotipos y los roles tradicionales arraigados en las familias y las escuelas dificultan la adopción de nuevos valores. Para un cambio real se necesita no solo el respaldo estatal, sino también la implicación de docentes, familias y toda la comunidad educativa. Mientras la sociedad siga bajo un esquema patriarcal y los medios y redes sociales sigan transmitiendo modelos de conducta obsoletos, es poco probable que la situación cambie.
Los psicólogos aseguran que la raíz del problema está en la desigualdad y el machismo arraigado en la sociedad. Sin una educación temprana basada en el respeto, sin romper estereotipos de género y sin enseñar la resolución pacífica de conflictos, las cifras no cambiarán. Y no son solo palabras: los trágicos acontecimientos de los últimos años lo confirman.
La influencia del entorno
Muchos casos de violencia permanecen ocultos. Es fundamental que no solo las víctimas, sino también su entorno, sepan identificar las señales de alerta y cómo actuar. Las campañas de información y formación deben dirigirse no solo a mujeres, sino también a sus familias, amistades y colegas. Solo así se puede intervenir a tiempo y evitar una tragedia.
El apoyo psicológico y social para mujeres y niños debe ser continuo y accesible. Sin embargo, en la práctica, los profesionales están saturados y las listas de espera aumentan. Esto dificulta la recuperación y eleva el riesgo de que los problemas se vuelvan crónicos. Policía, jueces y fiscales deben actuar considerando la perspectiva de género, y la formación en este ámbito debe actualizarse de manera constante.
Retos legislativos
En España aún no existe una ley específica sobre la violencia económica que ayude a las mujeres a acceder a empleo digno y vivienda. En 2026, el debate político podría girar en torno a la abolición de la prostitución —una prioridad para el partido gobernante—, pero este punto todavía no se ha incluido en los principales acuerdos estatales y el Parlamento está dividido.
En 2025 se tomaron medidas importantes: el renovado Pacto contra la Violencia de Género reconoció la violencia económica y digital, y los tribunales obtuvieron mayores competencias para proteger a las mujeres. Sin embargo, los jueces se quejan de la sobrecarga de trabajo y los fallos técnicos en el sistema de pulseras electrónicas para agresores desataron polémica y enfrentamientos políticos. La ministra Redondo fue criticada, pero insistió en que la seguridad de las víctimas nunca estuvo en riesgo.
Servicios de atención
En 2026 el Tribunal de Cuentas auditará el funcionamiento de las pulseras electrónicas y la distribución de recursos para el apoyo a víctimas. También se evaluará la eficacia de los centros de atención en crisis, que comenzaron a operar con casi dos años de retraso. Las personas afectadas disponen del teléfono 016, operativo las 24 horas en 53 idiomas, además de correo electrónico y WhatsApp. Los menores pueden recurrir a la línea de la Fundación ANAR. En casos de emergencia están disponibles los teléfonos de la policía y la aplicación ALERTCOPS para enviar alertas con geolocalización.












