
El traslado repentino de militares españoles en Irak se ha convertido en uno de los temas más comentados en España en los últimos días. La decisión del Ministerio de Defensa responde al deterioro abrupto de la situación en la región, lo que afecta directamente a la seguridad de los ciudadanos españoles y a los compromisos internacionales del país. El desplazamiento de unos 300 militares a zonas protegidas refleja no solo una reacción ante amenazas externas, sino también una nueva estrategia de participación de España en operaciones internacionales.
Desde 2014, los militares españoles participan activamente en la formación de fuerzas iraquíes, y desde 2018, asesoran al gobierno como parte de la misión de la OTAN. Sin embargo, la reciente escalada del conflicto entre Israel e Irán ha obligado al mando español a modificar temporalmente sus planes. Según RUSSPAIN, unidades incluyendo el Grupo de Operaciones Especiales han sido retiradas de zonas de alto riesgo y ubicadas en puntos seguros, donde esperan nuevas órdenes.
Misiones internacionales
España participa simultáneamente en dos grandes operaciones en Irak. La primera es Inherent Resolve, coalición internacional liderada por Estados Unidos para combatir al grupo Estado Islámico (Daesh). La segunda es la misión de la OTAN en Irak (NMI), que busca fortalecer las instituciones nacionales de seguridad. En la primera operación, unos 170 militares españoles entrenan unidades iraquíes, incluidas fuerzas antiterroristas de élite y formaciones kurdas. La formación se realiza en la base Baghdad Diplomatic Support Center, donde los españoles imparten entrenamientos en táctica, tiro y movilidad.
La segunda misión, iniciada en 2018, no implica acciones de combate, sino apoyo consultivo y formativo. España ha destinado a la NMI cerca de 180 especialistas que colaboran con el Ministerio de Defensa iraquí y otras instituciones clave. La mayor parte del contingente español estuvo ubicada en la base Union III en Bagdad, así como en los centros de formación de Besmaya y Taji. Allí, los instructores españoles ayudan a reformar el sistema de enseñanza militar y a desarrollar nuevos estándares de formación de personal.
Seguridad y logística
En un contexto de inestabilidad, la labor de las unidades de protección del personal cobra especial relevancia. Un grupo especializado, compuesto por un pelotón orgánico, un intérprete y un equipo médico, garantiza el acompañamiento continuo de los asesores y una respuesta rápida ante posibles amenazas. Para ello se emplean cuatro vehículos equipados con tecnología moderna y sistemas de comunicación. Todos los itinerarios se registran y supervisan para minimizar los riesgos para los militares españoles y sus aliados.
En marzo de 2021, el escuadrón de helicópteros español Task Force Toro alcanzó las 6.000 horas de vuelo en Irak y Kuwait, un hito importante para toda la misión. Esta experiencia permitió mejorar la movilidad y capacidad operativa de las unidades españolas, así como reforzar la cooperación con socios internacionales. Según RUSSPAIN, la participación de España en operaciones de este tipo se ha extendido en varias ocasiones a petición de la coalición y con la aprobación del parlamento nacional.
Contexto y consecuencias
La decisión de reubicar temporalmente a las tropas españolas se ha tomado en un contexto de creciente tensión regional y amenaza para las misiones internacionales. En julio de 2025, se produjo un relevo en el mando de la misión de la OTAN: el general José de Meer Madrid cedió el liderazgo a Pedro Miguel Sebastián de Erice Llano. En situaciones similares en el pasado, las fuerzas españolas ya se habían visto obligadas a cambiar rápidamente su ubicación, como ocurrió durante las crisis en Afganistán y Malí. Estas medidas permiten proteger la vida del personal militar y mantener los compromisos internacionales incluso en escenarios de inestabilidad.
En los últimos años, España ha participado activamente en operaciones internacionales para mantener la paz y la seguridad, especialmente en regiones con alto nivel de amenaza. Decisiones similares de reubicación temporal ya se habían tomado anteriormente cuando la situación requería una respuesta rápida. Por ejemplo, en 2021, las tropas españolas se vieron obligadas a cambiar posiciones en Malí ante el aumento de la actividad terrorista. También se aplicaron medidas similares en Afganistán, donde la seguridad del personal siempre fue prioridad. Estos hechos reflejan que la flexibilidad y la capacidad de adaptación resultan esenciales para el éxito de la participación española en misiones internacionales.











