
El Tribunal Supremo de España fue escenario de contundentes declaraciones: el exdirector de la división de construcción de Acciona, Justo Vicente Pelegrini, y su antiguo subordinado, Tomás Olarte Sanz, negaron rotundamente las acusaciones de sobornos a cambio de adjudicaciones públicas. En la audiencia, ambos afirmaron no haber participado en el entramado vinculado al exministro de Transportes, José Luis Ábalos, y al exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán.
El juez Leopoldo Puente interrogó a ambos implicados en calidad de investigados. Se les atribuye una posible participación en una trama de corrupción y en la organización de una red criminal. A petición de la fiscalía y de las partes acusadoras, el tribunal impuso restricciones a su libertad de circulación: retirada de pasaportes, prohibición de salir del país y obligación de comparecer ante el juez cada dos semanas.
Acusaciones y detalles del caso
La investigación se centra en la sospecha de que Acciona pagaba un 2% del valor de cada contrato público a la empresa navarra Servinabar, que según la investigación estaba parcialmente controlada por Cerdán. Los investigadores aseguran que esos pagos no correspondían a servicios reales, sino que eran comisiones ilícitas para facilitar la obtención de contratos ventajosos gracias a los contactos con Ábalos, Cerdán y el exasesor ministerial Koldo García.
Pellegrini y Olarte insisten en que no hubo pagos ilegales y que el 2% es el máximo que la empresa podía abonar por servicios de prevención de riesgos laborales en las obras. Según ellos, todos los pagos están respaldados por facturas oficiales. Aseguran que la colaboración con Servinabar era una práctica habitual en el sector de la construcción y no formaba parte de ningún esquema de corrupción.
Vínculos y reuniones
Pellegrini admitió haber mantenido una relación personal con el propietario de Servinabar, Joseba Antxon Alonso, pero afirmó que con Serdán solo tenía contacto profesional. Por su parte, Olarte declaró que su trato con Alonso era estrictamente profesional y que no conocía a Serdán.
En el sumario aparecen datos sobre reuniones entre Pellegrini, Alonso y Serdán, incluso en Madrid durante el verano de 2019. Los investigadores destacan que los participantes tomaron precauciones: apagaban los móviles y usaban mensajería cifrada. Pellegrini explicó que solo mostraba documentos en pantalla para tratar asuntos laborales, no para compartir información confidencial.
Respuesta judicial y de la empresa
El juez señaló que las explicaciones de Pellegrini sobre las reuniones y la exhibición de documentos no resultan convincentes. Sin embargo, el exdirector insiste en que todas las conversaciones versaban únicamente sobre temas empresariales relacionados con el proyecto Mina Muga —la explotación del yacimiento de potasa en Sangüesa (Navarra)— donde Acciona y Servinabar trabajaban conjuntamente.
Tras la publicación del informe de la Guardia Civil y el inicio de la investigación, Acciona despidió a Pellegrini en junio del año pasado. El informe también recoge una conversación entre Ábalos y Koldo García, en la que se menciona el intento de Serdán de colocar en el ministerio a personas vinculadas a Acciona. Pellegrini negó también estas acusaciones.
Continuación de la investigación
La investigación sigue su curso: el juez ya ha interrogado a otro empleado de Acciona, José García Alconchel, y estudia los detalles de los contratos entre Acciona y Servinabar. En el caso figuran fotografías de reuniones que, según Pellegrini, se realizaron en un solo día y estaban únicamente relacionadas con la discusión del proyecto Mina Muga.
La fiscalía y la acusación insisten en mantener las medidas cautelares, mientras que la defensa solicita su levantamiento. En las próximas semanas, el tribunal continuará el proceso para determinar si existieron actos de corrupción o si simplemente se trató de relaciones comerciales habituales entre empresas.












