
La sociedad española se encuentra al borde de un cambio, mientras los mecanismos habituales de la democracia se enfrentan a los retos de la inestabilidad y al auge de movimientos antisistema. En un contexto de disminución de la confianza en las instituciones y creciente imprevisibilidad del orden internacional, Madrid ha sido escenario de una iniciativa destinada a modificar el equilibrio de fuerzas tanto en el país como fuera de sus fronteras. El nuevo comité, creado bajo la Fundación Independiente, tiene como objetivo fortalecer la sociedad civil y buscar soluciones para el futuro de España y Europa.
Crisis de confianza
En el reciente congreso de la Fundación Independiente, se escucharon valoraciones inquietantes: el sistema internacional está al borde del colapso y los habituales centros de poder pierden su monopolio en la toma de decisiones. El presidente de la Fundación Elcano, José Juan Ruiz, destacó que el mundo avanza hacia la multipolaridad, donde ni Estados Unidos ni China podrán imponer sus condiciones por sí solos. Sus palabras, sobre que Europa está compuesta por países que o bien reconocen su pequeñez o no, despertaron un vivo debate entre los presentes.
El filósofo Javier Gomá y el exministro Rafael Catalá subrayaron que la democracia liberal no necesita ser destruida, sino renovada. Según ellos, es fundamental no dejarse arrastrar por el pesimismo y buscar vías para restaurar la confianza entre ciudadanos y Estado. Catalá recordó que cualquier cambio comienza con un grupo pequeño pero organizado capaz de incidir en la opinión pública.
Retos económicos
En el centro del debate también estuvo la agenda económica. Ruis propuso una medida radical: la emisión de eurobonos por un cuarto de la deuda conjunta de los países de la UE. Según él, este paso permitiría acelerar las reformas y dar un nuevo impulso a la economía, manteniendo la fidelidad a los valores europeos. En el auditorio donde se celebraba el congreso, los participantes no ocultaban su escepticismo, pero la propuesta despertó interés y provocó animados debates.
También hubo recuerdos del pasado: la Fundación Independiente fue fundada en 1987, cuando Europa apenas empezaba a tomar conciencia de su papel tras la Guerra Fría. Durante estas décadas, la organización fue testigo de la caída del Muro de Berlín, del surgimiento de nuevas formas de populismo y de la necesidad de repensar las instituciones democráticas. Hoy, según los expertos, España vuelve a enfrentarse a una elección: reformar el sistema o arriesgarse a perderlo.
Sociedad civil
El nuevo comité, formado por Fundación Independiente, reunió a reconocidos especialistas: el catedrático de Derecho Francesc de Carreras, la presidenta de España Mejor Miriam González, el ex presidente de la Comunidad de Madrid Joaquín Leguina, la secretaria de Fundación Hay Derecho Elisa de la Nuez, así como los exministros José Manuel García-Margallo y Eduardo Serra. Su misión: desarrollar una estrategia que ayude a la sociedad española a afrontar los nuevos retos y preservar los principios democráticos.
Durante los debates se escucharon distintas opiniones sobre el futuro del país. Algunos insistieron en la necesidad de reformas urgentes, mientras que otros llamaron a la prudencia y a mantener el equilibrio entre las tradiciones y la innovación. Se prestó especial atención al papel de España en el contexto europeo: ¿podrá el país convertirse en ejemplo para otros o permanecerá a la sombra de actores más influyentes?
Un punto de inflexión
Entre los participantes del congreso predominaba la sensación de que España atraviesa un momento histórico. La incógnita sobre cuál será el próximo paso permanece abierta. Sin embargo, una cosa está clara: sin la implicación activa de la ciudadanía y la renovación de las instituciones, el país corre el riesgo de enfrentar una mayor fragmentación social y un auge de posturas radicales.
En los últimos años, Europa ya se ha enfrentado a olas de protestas y al crecimiento de movimientos antisistema. Basta recordar las manifestaciones masivas en Francia, la crisis de confianza en los partidos políticos en Italia o los debates sobre el futuro de la Unión Europea tras el Brexit. Procesos similares afectan también a España, donde los temas de reformas, estabilidad económica y el papel de la sociedad civil cobran cada vez mayor relevancia. En un contexto donde las respuestas habituales ya no son efectivas, la búsqueda de nuevas soluciones se vuelve prioritaria.












