
El Tribunal Supremo de España se encuentra en el centro de una acalorada disputa entre expertos que presentaron valoraciones diametralmente opuestas sobre la autenticidad de unas grabaciones realizadas por el exasesor ministerial Koldo García. En las audiencias del destacado caso sobre supuestas irregularidades en la adjudicación de contratos públicos, seis especialistas —cuatro de la Guardia Civil y dos contratados por la defensa del exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán— presentaron sus conclusiones sobre las grabaciones polémicas.
Los agentes de la Guardia Civil que realizaron el análisis técnico de ocho archivos de audio afirman que no se detectaron indicios de manipulación ni de edición. Según explicaron, los métodos y herramientas empleados permitieron analizar las grabaciones con detalle y no hallaron rastros de alteraciones. Sin embargo, los peritos contratados por la defensa de Cerdán insisten en lo contrario: consideran que, sin un análisis cuadro por cuadro, no se puede afirmar con certeza que las grabaciones no hayan sido modificadas o editadas utilizando fuentes externas.
Detalles de la investigación
La autenticidad de las grabaciones de audio se ha convertido en el eje central de la investigación liderada por el juez Leopoldo Puente. Precisamente estas grabaciones sirvieron de base para las acusaciones contra varios ex altos cargos socialistas, entre ellos Santos Cerdán y el exministro José Luis Ábalos. Cerdán pasó cinco meses en prisión preventiva, mientras que su defensa cuestionó desde el principio la veracidad del material presentado.
Durante la audiencia, el juez interrogó detalladamente a los peritos sobre los métodos de análisis utilizados. Se prestó especial atención a establecer si las grabaciones se realizaron directamente en los dispositivos donde fueron halladas o si podrían haber sido cargadas desde otras fuentes. También se debatió la posibilidad de que los archivos hubieran sido editados, cortados o manipulados mediante la inserción de fragmentos.
Aspectos tecnológicos
Dos agentes de la Guardia Civil admitieron que, en teoría, las tecnologías actuales, incluido la inteligencia artificial, permiten modificar archivos de audio. Sin embargo, afirmaron que en este caso no se detectaron indicios claros de manipulación. Subrayaron que trabajaron con las herramientas disponibles en el momento del análisis y que no encontraron motivos para considerar las grabaciones como falsas.
Al mismo tiempo, los expertos convocados por la defensa de Serdán insistieron en que, sin un análisis cuadro por cuadro detallado, no se puede descartar la posibilidad de edición. Según su opinión, la ausencia de dicho análisis deja margen para dudar de la autenticidad de las grabaciones de audio. También señalaron la probabilidad de que los archivos hayan sido manipulados, reconstruidos o incluso creados con tecnologías modernas, lo que impide concluir con certeza sobre su originalidad.
Matices legales
El juez Leopoldo Puente destacó la importancia de determinar si las conversaciones fueron grabadas directamente en los dispositivos donde se encontraron, o si se trata de archivos que podrían haber sido transferidos desde otros soportes. Esta cuestión es fundamental para evaluar las pruebas en el caso sobre las supuestas irregularidades en la adjudicación de contratos estatales.
En el marco de uno de los episodios separados del caso Koldo, que se centra precisamente en las grabaciones de audio, están siendo investigados no solo ex políticos, sino también varios empresarios, incluidos antiguos directivos de la gran constructora Acciona. La investigación trata de establecer la fiabilidad de los audios presentados y si pueden utilizarse como pruebas clave.
Disputa en curso
Los expertos de ambas partes mantuvieron sus posiciones, y ahora corresponde al tribunal decidir cuál de los informes considera más convincente. La cuestión de si las grabaciones de Koldo García eran auténticas o si fueron manipuladas sigue sin resolverse. La decisión final sobre este asunto podría influir significativamente en el desarrollo posterior de la investigación y en el destino de los implicados en el caso.











