
España vuelve a enfrentarse a un conflicto político tras dos recientes catástrofes ferroviarias que se han cobrado decenas de vidas. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha lanzado duras críticas al Gobierno, acusándolo de incapacidad para garantizar la seguridad en las líneas de alta velocidad del país. Su declaración llegó inmediatamente después de finalizar el luto oficial, cuando la sociedad aún no se había recuperado del impacto.
Feijóo no se limitó a acusaciones generales. Afirmó directamente que las tragedias de Córdoba y Barcelona no son hechos aislados, sino una señal alarmante de problemas sistémicos en la gestión estatal. Según él, los accidentes son consecuencia del “colapso” en el funcionamiento de los servicios públicos y el estado de las vías refleja la situación general del país.
Responsabilidad y temor
En su intervención, Feijóo enfatizó que la responsabilidad de lo sucedido recae en Pedro Sánchez. Exigió que el presidente del Gobierno comparezca personalmente para dar explicaciones en una sesión extraordinaria del Congreso. En caso contrario, advirtió que el Partido Popular promoverá una audiencia similar en el Senado, donde cuenta con mayoría.
El líder de la oposición no exigió la dimisión inmediata del ministro de Transportes, pero dejó entrever que este asunto podría plantearse próximamente. También recalcó que durante el periodo de luto se abstuvo de atacar públicamente al Gobierno, aunque ahora considera imprescindible exigir respuestas y responsabilidades.
Desconfianza y preocupación
Feijóo no ocultó la gravedad de la situación. Afirmó que tras la catástrofe en Adamuz, muchos españoles sienten miedo de viajar en tren. Según él, las medidas adoptadas por el gobierno solo incrementaron ese temor: la introducción de límites de velocidad en ciertos tramos ferroviarios, en sus palabras, fue un motivo adicional de preocupación.
«La gente quiere saber si es seguro subirse a un tren en este momento», señaló Feijóo. Subrayó que la incertidumbre y la falta de explicaciones claras por parte de las autoridades solo alimentan la inquietud en la sociedad. A su juicio, la reacción del gobierno ante las tragedias fue caótica y poco convincente.
Preguntas sin respuesta
Feijóo mostró especial indignación por la falta de información clara sobre las causas de ambas catástrofes. Recordó que aún no hay una versión unificada respecto al descarrilamiento del tren Iryo ni al derrumbe del muro sobre el tren de cercanías Rodalies. A pesar de la publicación del informe preliminar de la comisión investigadora, que atribuye el accidente de Adamuz a la rotura de una soldadura en el raíl, el líder de la oposición considera que el gobierno no está contando toda la verdad.
Feijóo acusó a Sánchez de haber estado «ausente» en los días críticos tras las tragedias. Según afirmó, el duelo no puede ser una excusa para el hermetismo y la falta de información. Además, recordó que el presidente del Gobierno sólo compareció ante la prensa en dos ocasiones sobre este tema: primero en Adamuz y después en Bruselas.
Presión política
En el Partido Popular consideran que la situación actual exige no solo explicaciones, sino también la adopción de medidas concretas. Feijóo afirmó que ya se mantienen conversaciones con otras fuerzas parlamentarias para organizar una sesión extraordinaria del Congreso. Si el Gobierno no accede, la oposición utilizará su mayoría en el Senado para celebrar audiencias.
El líder de la oposición destacó que la responsabilidad del «caos» en el sistema ferroviario recae en el presidente del Gobierno. Dio a entender que no piensa limitarse a criticar a la ministra de Transportes, sino que buscará explicaciones directamente de Sánchez. Según él, el país no puede permitirse ignorar tragedias de tal magnitud y debe obtener respuestas a todas las preguntas.
Repercusión social
Las declaraciones de Feijóo generaron una amplia reacción en la sociedad. Muchos españoles están realmente preocupados por el estado de la infraestructura ferroviaria y exigen transparencia a las autoridades. Al mismo tiempo, parte de la ciudadanía considera que la oposición aprovecha las tragedias con fines políticos para aumentar la presión sobre el Gobierno.
La cuestión de la seguridad ferroviaria sigue abierta. Mientras las autoridades no ofrezcan explicaciones convincentes, la desconfianza y la inquietud entre la población no harán más que crecer. La lucha política en torno a este asunto parece estar solo en sus primeros compases.












