
En Madrid, el 12 de noviembre de 2025, la atención pública se centró en un proceso judicial cuyo protagonista principal fue el fiscal general del país, Álvaro García Ortiz. En las audiencias se debatieron las circunstancias relacionadas con una posible filtración de correspondencia oficial y la posterior eliminación de información del dispositivo móvil del fiscal.
El propio García Ortiz rechazó rotundamente las acusaciones de haber entregado datos confidenciales a terceros. Según explicó, todas las acciones con el teléfono respondieron únicamente a la necesidad de proteger su propia seguridad digital. Subrayó que en ningún momento tuvo intención de ocultar información a la investigación ni al tribunal.
Durante la sesión, la defensa del fiscal puso en duda las conclusiones elaboradas por los agentes de la Guardia Civil que analizaron las huellas digitales. Los representantes de la acusación insistieron en que su trabajo no tenía como objetivo encontrar material comprometedor, sino establecer los hechos. No obstante, los abogados de García Ortiz afirmaron que muchas de esas conclusiones se basan en suposiciones y no en pruebas directas.
El juicio ha generado una gran repercusión en la capital española. En la sala estaban presentes periodistas y el caso se debatía intensamente en ámbitos profesionales y políticos. Muchos observadores destacan que el resultado de este proceso podría influir en la percepción de la transparencia e independencia del sistema judicial del país.












