
En octubre de 2024, tuvo lugar en Madrid un encuentro informal entre el fiscal Ignacio Stampa y el líder de VOX, Santiago Abascal. La reunión fue organizada por el conocido empresario Luis del Rivero, quien invitó a ambas partes a su domicilio. El motivo de la conversación fue el prolongado conflicto en torno al despido de Stampa de la Fiscalía Anticorrupción, donde investigaba el caso del excomisario José Villarejo.
Stampa, quien se encontró en el centro de un sonado escándalo, interpretó la invitación como un intento de hacer justicia después de que VOX iniciara el proceso que terminó con su destitución. En su opinión, esta iniciativa permitió a la entonces cúpula de la fiscalía, especialmente a Dolores Delgado, apartar a un investigador incómodo. El encuentro con Abascal supuso para Stampa una especie de gesto de reconciliación, aunque no disipó por completo las dudas sobre su reputación profesional.
Durante la conversación, según los asistentes, se abordaron no solo viejos desencuentros, sino también el papel de Del Rivero, quien anteriormente estuvo implicado en la investigación del caso Villarejo. El empresario apoyó al fiscal tras la publicación de su pódcast y su libro, donde relataba en detalle su lucha por limpiar su nombre. Fue el propio Del Rivero quien propuso primero el encuentro entre Stampa y Abascal, y después con representantes de las llamadas «estructuras en la sombra» dentro de una de las principales fuerzas políticas del país.
El trasfondo de los grandes casos
Durante su declaración ante el tribunal de Madrid, Stampa confirmó que accedió a reunirse con Abascal después de que del Rivero cumpliera su promesa y organizara el contacto personal. Más tarde, también le propusieron una reunión con Leire Díez, implicada en varios procesos penales, así como con su pareja, Javier Pérez Dolset. El fiscal admitió sin reservas que temía posibles provocaciones, por lo que decidió grabar la conversación con una grabadora.
En ese período, los procedimientos judiciales relacionados con su despido aún no habían finalizado. Sólo varios meses después, el Tribunal Supremo concluyó que la dirección de la fiscalía había alargado el expediente disciplinario contra Stampa sin motivos suficientes y obligó al Estado a indemnizarlo. Sin embargo, en el momento de la reunión con Abascal, la sentencia aún no había entrado en vigor.
Consecuencias para todas las partes
Las relaciones entre Stampa y VOX se mantuvieron tensas desde 2020, cuando el partido acusó al fiscal de filtrar información a favor de otra formación política. Posteriormente, la investigación contra él fue archivada, y el líder de VOX reconoció en la reunión que el partido había cometido un error. No obstante, este episodio fue una de las razones por las que Stampa quedó fuera de la Fiscalía Anticorrupción.
Luis del Rivero, ex presidente de la constructora Sacyr, nunca ocultó su simpatía por VOX y asistió en varias ocasiones a actos del partido. Su papel como intermediario en las negociaciones entre Stampa y los políticos fue clave: él fue quien convenció a ambas partes para sentarse a la mesa e intentar llegar a un acuerdo.
Nuevos detalles y perspectivas
Actualmente, Ignacio Stampa trabaja en la Fiscalía de Madrid y continúa defendiendo su postura en los tribunales. Su historia se ha convertido en un ejemplo de cómo los conflictos internos y las intrigas políticas pueden afectar la carrera incluso de un investigador experimentado. En breve se esperan nuevas audiencias sobre los casos relacionados con Leire Díez y Javier Pérez Dolset, en las que el testimonio de Stampa podría ser determinante.
Por ahora, VOX prefiere no comentar los detalles del encuentro, mientras que el propio fiscal permanece centrado en su trabajo y en defender su reputación profesional. La situación en torno a su destitución y las posteriores negociaciones sigue siendo uno de los temas más debatidos en los círculos jurídicos y políticos de España.












