
La cuestión del equilibrio en el sistema judicial español vuelve a ocupar el centro de atención tras conocerse los planes del Gobierno para aumentar el número de jueces y magistrados. Para muchos españoles, esto no es solo otra reforma: está en juego cómo funcionará la justicia en los próximos años y quién asumirá la mayor carga en un contexto de creciente complejidad de los casos y aumento de litigios.
La Asociación de Fiscales Progresistas (Unión Progresista de Fiscales, UPF) ha lanzado una dura crítica a la iniciativa del Ministerio de Justicia, advirtiendo que reforzar unilateralmente el cuerpo judicial sin un aumento proporcional de fiscales generará un grave desequilibrio. Según los representantes de la UPF, este planteamiento no solo no resolverá los problemas actuales, sino que creará otros nuevos, poniendo en riesgo la eficiencia de todo el sistema.
Desequilibrio en el sistema
La UPF subraya que jueces y fiscales no son elementos aislados, sino pilares interconectados de la justicia. Cualquier cambio en una de estas estructuras repercute inevitablemente en la otra. Si se incrementa el número de jueces sin reforzar la fiscalía, la carga sobre los fiscales alcanzará niveles críticos. Muchos ya trabajan al límite de sus capacidades y los nuevos nombramientos de jueces podrían agravar aún más la situación.
La asociación señala que una reforma centrada únicamente en el cuerpo judicial no responde a los desafíos actuales. El aumento de litigios, el crecimiento de la población y la complejidad de la legislación exigen un enfoque integral. Sin este, según la UPF, cualquier intento de modernización corre el riesgo de disminuir la calidad del trabajo y prolongar los procesos.
El papel de los fiscales
Preocupa especialmente el hecho de que los fiscales desempeñan un papel clave no solo en los casos penales, sino también en la protección de los derechos de las víctimas y en la garantía del cumplimiento de los derechos fundamentales de los ciudadanos. Su presencia es imprescindible en múltiples ámbitos y, sin suficiente personal especializado, no es posible hablar del correcto funcionamiento del sistema.
La UPF recuerda que el Gobierno ha manifestado en varias ocasiones su intención de transferir a los fiscales la dirección de las investigaciones penales, una función que antes era prerrogativa de los jueces. Sin un aumento en la plantilla de la fiscalía, estos cambios podrían resultar inviables. La asociación califica estos planes de “imposibles” sin una ampliación previa y significativa del personal.
Estrategia y riesgos
El comunicado de la UPF transmite preocupación por la falta de una estrategia de desarrollo a largo plazo. Ante el crecimiento constante de los casos, el aumento de la población, la mayor complejidad del crimen y la inminente ola de jubilaciones entre los fiscales, la ausencia de un plan claro podría causar graves disfunciones en el sistema.
La asociación señala la necesidad no solo de aumentar el número de jueces, sino también de crear una política de personal estable y previsible para la Fiscalía. Según la UPF, sin estos elementos, cualquier reforma será fragmentaria y no dará los resultados esperados.
La postura del colectivo profesional
Otros representantes del ámbito profesional comparten una opinión similar. El presidente de la Asociación Profesional e Independiente de Fiscales (Asociación Profesional e Independiente de Fiscales, APIF), Miguel Pallarés, apoyó el aumento del número de jueces, pero subrayó que, sin un crecimiento paralelo del cuerpo de fiscales, el sistema podría verse amenazado.
En el entorno profesional se destaca que el apoyo al cuerpo judicial y a la fiscalía debe ser equilibrado. Solo así se puede aspirar a una justicia eficaz y equitativa, capaz de responder a los retos de la sociedad actual.











