
Forestalia ha presentado un ambicioso plan de inversión valorado en 12.000 millones de euros, destinados a la construcción y puesta en marcha de tres centros de datos de última generación en la provincia aragonesa de Zaragoza. La iniciativa, conocida como “Proyecto Búfalo”, se desarrollará en los municipios de Magallón, Botorrita y Alfamén. El Gobierno de Aragón, reconociendo la relevancia del proyecto, le ha otorgado rápidamente la consideración de Proyecto de Interés General (DIGA), lo que agilizará de manera significativa los trámites administrativos. El propio presidente regional, Jorge Azcón, anunció esta decisión tras la reunión del consejo de gobierno.
El inicio de las obras está previsto para 2028, y según las primeras estimaciones, la construcción se prolongará durante ocho años. Se trata de un proyecto a largo plazo que promete transformar radicalmente el panorama económico de la región. El aspecto técnico también es reseñable: los centros de datos contarán con un sistema avanzado de refrigeración en circuito cerrado, minimizando así el consumo de agua y su impacto ambiental. El suministro de energía de estos enormes complejos provendrá de dos fuentes: por un lado, de instalaciones propias de energías renovables y, por otro, mediante conexión a la red eléctrica nacional Red Eléctrica Española, garantizando así la fiabilidad y continuidad operativa.
El impacto socioeconómico de la implementación del «Proyecto Búfalo» es difícil de sobrestimar. Durante la fase de construcción se crearán alrededor de 30.000 empleos temporales, lo que supondrá un fuerte impulso para el sector de la construcción y las industrias relacionadas en toda España. Tras la puesta en marcha, los tres centros de datos generarán cerca de 3.000 empleos permanentes y altamente cualificados. Esto representa una auténtica revolución para los pequeños municipios, que se convertirán en polos de atracción para especialistas en alta tecnología.
Las autoridades regionales han hecho especial hincapié en los beneficios económicos que obtendrán los presupuestos locales. Jorge Ascon subrayó que los ingresos por el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) y el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) multiplicarán la capacidad financiera de los ayuntamientos de Magallón, Botorrita y Alfamén. Estos fondos permitirán a las autoridades locales invertir en el desarrollo de infraestructuras sociales, la mejora de carreteras, escuelas y centros sanitarios, lo que tendrá un impacto directo en la calidad de vida de la población. En esencia, se trata de transformar zonas agrícolas en uno de los principales polos tecnológicos del sur de Europa.












