
En los últimos años, la industria automotriz española enfrenta un desafío inesperado: Marruecos avanza con fuerza y desplaza a los líderes tradicionales. Hasta hace poco, las fábricas españolas eran consideradas un referente de eficiencia e innovación, pero hoy emerge una nueva realidad en el horizonte. La decisión de trasladar la producción de uno de los automóviles más emblemáticos, el Citroën, ha encendido las alarmas en todo el sector.
Mientras las fábricas españolas intentan mantener sus niveles de producción, las cifras hablan por sí solas: el año pasado, en el país se ensamblaron casi 2,3 millones de vehículos, lo que representa una caída de casi el 4% respecto al año anterior. Para comparar, a principios de los 2000, España fabricaba más de 3 millones de coches al año. El principal centro de producción sigue siendo la planta de Vigo, donde cada día salen miles de vehículos de la línea de montaje, pero incluso gigantes como este sienten la presión de nuevos competidores.
El salto de Marruecos
En muy poco tiempo, Marruecos ha pasado de ser un actor marginal a convertirse en uno de los protagonistas clave del sector automovilístico mundial. Este cambio se hizo especialmente evidente cuando el grupo Stellantis anunció el traslado del ensamblaje de la nueva generación del Citroën C4 a la planta de Kenitra. Esta decisión no solo es simbólica, sino también estratégica: ahora, la fábrica marroquí se consolida como un polo de inversiones y tecnología.
Los expertos destacan que la industria marroquí ya no se limita a fabricar modelos económicos. En el país se desarrollan con éxito proyectos de vehículos eléctricos, y en ciertos casos, el nivel de localización de componentes supera el 69%. Las autoridades han fijado un objetivo ambicioso: alcanzar el 80%, lo que permitirá una integración aún mayor en las cadenas globales de suministro.
Nuevos horizontes
Marruecos no solo incrementa su producción: el país se ha convertido en el mayor fabricante de automóviles de pasajeros en África y se acerca de forma decidida al millón de unidades anuales. El alcance de las exportaciones impresiona: más de 75 países reciben vehículos ensamblados en plantas marroquíes, siendo Europa el principal mercado de destino.
La infraestructura moderna, incluido el puerto Tanger Med, permite una logística ágil y plazos de entrega mínimos. Esto otorga a los fabricantes marroquíes una ventaja clara frente a sus competidores, especialmente ante la creciente competencia global.
Inversiones y tecnología
En los últimos años, Marruecos ha impulsado activamente la inversión en la producción de baterías para coches eléctricos. Grandes corporaciones chinas ya han firmado acuerdos para la construcción de plantas de baterías de litio, abriendo nuevas perspectivas para todo el sector. En la fábrica de Kenitra ya se produce el Citroën Ami eléctrico, y en los próximos años se prevé ampliar la gama de modelos.
En el país operan más de 250 proveedores internacionales de componentes automotrices, entre ellos gigantes como Lear, Yazaki y Magneti Marelli. Estas empresas suministran sistemas eléctricos complejos, asientos y otros elementos clave, lo que permite a Marruecos competir con los principales polos productivos a nivel mundial.
El dilema español
La despedida del Citroën C4 no es solo una pérdida de uno de los productos emblemáticos para España. Es una señal de alerta para toda la industria, que se ve obligada a buscar nuevas vías de desarrollo y adaptarse a un entorno cambiante. El futuro de las fábricas automotrices españolas está más en entredicho que nunca: ¿lograrán mantener su competitividad o cederán su lugar a nuevos polos de producción?
Mientras algunos expertos insisten en la necesidad de reformas y modernización urgentes, otros advierten sobre el riesgo de una mayor fuga de inversiones. Una cosa es segura: la competencia por el liderazgo en la industria automotriz apenas comienza y las apuestas son cada vez más altas.
Quizá no lo sepa, pero Stellantis es un conglomerado automovilístico internacional formado tras la fusión de PSA Group y Fiat Chrysler Automobiles. La compañía agrupa marcas como Peugeot, Citroën, Opel, Fiat, Jeep, entre otras. En los últimos años, Stellantis ha invertido activamente en el desarrollo de la movilidad eléctrica y ha ampliado su presencia en nuevos mercados, incluidos los países del norte de África.












