
El gobierno español ha vuelto a recalcar que, durante el proceso judicial contra el fiscal general Álvaro García Ortiz, no se presentaron pruebas concluyentes que demuestren su culpabilidad. Autoridades sostienen que el desarrollo del caso no ha hecho más que reforzar su convicción en la inocencia de García Ortiz, a pesar de que aún existe la posibilidad de una sentencia condenatoria.
La postura del gobierno se ha convertido en tema de debate tras las recientes declaraciones del presidente Pedro Sánchez. Señaló que los materiales presentados ante el tribunal no respaldan la implicación del fiscal en la filtración de información relacionada con un caso de irregularidades fiscales en el que figuraba el abogado del compañero de Isabel Díaz Ayuso. Según las autoridades, durante las audiencias quedó demostrado que otros participantes también tenían acceso a los datos en cuestión; algunos testigos incluso reconocieron haber obtenido la información antes que el propio fiscal. Además, uno de los colaboradores del equipo de Ayuso admitió haber difundido los datos y proporcionado información falsa.
Reacciones ante un posible fallo y la cautela de las autoridades
Aunque el Gobierno está convencido de la falta de pruebas, no descarta que el Tribunal Supremo pueda emitir un veredicto condenatorio. Según fuentes oficiales, una decisión de este tipo sería vista como altamente controvertida y generaría un fuerte impacto público. No obstante, las autoridades insisten en que no tienen intención de ejercer presión sobre el sistema judicial y mantienen el respeto por la independencia de los jueces. Si el fiscal resulta condenado, el Ejecutivo se vería obligado a estudiar su relevo, lo que podría abrir un nuevo capítulo de tensión entre los poderes ejecutivo y judicial.
La rueda de prensa en la que se abordaron estas cuestiones tuvo lugar tras la reunión del Consejo de Ministros. Llama la atención que, en esta ocasión, solo compareció ante los medios la portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, algo poco habitual. Esto se debe a que el principal tema tratado fue la reforma educativa, competencia de su departamento.
Reforma educativa y retos políticos
Paralelamente al proceso judicial, el Gobierno sigue adelante con las reformas a pesar de los obstáculos políticos. En concreto, se ha presentado un proyecto de ley orientado a reducir la carga de trabajo de los docentes y el número de alumnos por aula, especialmente en los casos donde haya niños con necesidades especiales. La nueva medida establece que estos alumnos contarán como dos personas al calcular el máximo de estudiantes por clase, lo que permitirá no superar el límite fijado de 25 alumnos.
Las autoridades confían en que este proyecto de ley cuente con el respaldo de la mayoría de fuerzas políticas, pese al veto anunciado por Junts. Según portavoces del Gobierno, las primeras reacciones de sindicatos y administraciones autonómicas han sido positivas y existe la esperanza de que la reforma sea aprobada por el Parlamento.
Cuestiones presupuestarias y próximos pasos
Otro tema clave sigue siendo la aprobación de los parámetros presupuestarios necesarios para la posterior tramitación de los Presupuestos Generales. Se espera que el Gobierno enfrente dificultades durante la votación sobre este asunto, aunque el procedimiento requiere una nueva revisión antes de que el proyecto presupuestario llegue al Parlamento. Las autoridades no precisan fechas para la finalización de esta etapa, pero destacan que la decisión se adoptará en breve.
De este modo, a pesar de los desafíos políticos y judiciales, el gobierno de España sigue adelante con su agenda, mostrando confianza en sus acciones y contando con el apoyo tanto de la sociedad como del Parlamento.












