
El gobierno español se encuentra en el centro de una intensa confrontación política por los planes de ofrecer ventajas fiscales a los propietarios que acepten no subir el alquiler. Las autoridades, que antes confiaban en el apoyo de sus socios de coalición, ahora se enfrentan a una fuerte oposición por parte de Sumar. Este partido exige no solo revisar las condiciones, sino también recibir una propuesta oficial por escrito antes de considerar su respaldo a la iniciativa.
En los últimos días, miembros del gobierno han admitido su sorpresa: hasta hace poco, parecía inevitable llegar a un compromiso con los aliados de la coalición. Sin embargo, la situación ha cambiado y el apoyo de Sumar ya no está garantizado. Ante este escenario, los socialistas, que dirigen el Ministerio de Vivienda, han expresado su disposición a discutir ajustes, pero insisten en no abandonar su propuesta principal: incentivar a los arrendadores mediante deducciones fiscales en el IRPF.
Opciones sobre la mesa
Entre los posibles cambios se discute la reducción del porcentaje de la deducción fiscal, inicialmente propuesto en un 100%. También se contempla un enfoque diferenciado: las condiciones podrían variar para grandes y pequeños propietarios. Las autoridades están dispuestas a debatir estos detalles con los socios antes de llevar el asunto al Consejo de Ministros. No obstante, la postura fundamental sigue siendo la misma: la renovación de los contratos de alquiler debe promoverse a través de incentivos para los dueños de viviendas, no mediante presión administrativa.
Los funcionarios subrayan que la prórroga automática del alquiler, como se hacía anteriormente, ya no es posible. Señalan que un dictamen jurídico de la Abogacía del Estado lo establece así. Sin embargo, entre 2020 y 2023, el gobierno recurrió a esta medida en ocho ocasiones, muchas veces sin los poderes extraordinarios que otorga el estado de alarma.
Presión y desacuerdos
La tensión crece dentro de la coalición. Miembros del gobierno indican que Sumar ha adoptado una postura muy rígida y ahora es necesario buscar nuevas fórmulas para sacar adelante el decreto. Una de las opciones en estudio es reducir el beneficio fiscal a los grandes propietarios, definidos en la ley como quienes tienen más de diez inmuebles. Sin embargo, el propio gobierno admite que quedan pocos inversores de este tipo en el país y que el impacto de la medida podría ser limitado.
A pesar de estar abiertos al diálogo, los socialistas no piensan renunciar a su principal premisa: cualquier cambio debe contar con plena seguridad jurídica y no debe poder ser anulado por los tribunales. Por eso apuestan por incentivos fiscales en lugar de una regulación directa del mercado.
Escepticismo en Sumar
El partido Sumar, liderado por Yolanda Díaz, no muestra demasiado entusiasmo ante las propuestas. Sus representantes insisten en que, antes de abordar los detalles, necesitan recibir una propuesta oficial y por escrito por parte de los socialistas. Por ahora, Sumar solo conoce las declaraciones públicas del presidente de Gobierno sobre la intención de ofrecer beneficios fiscales a los propietarios que no suban el alquiler al renovar los contratos.
Desde Sumar subrayan que su postura es fundamentalmente distinta: defienden la regulación del mercado del alquiler, en lugar de incentivar a los propietarios con fondos públicos. Consideran que repartir dinero estatal a los dueños de viviendas no reducirá el precio del alquiler y solo agravará el problema de accesibilidad.
Contexto político
Dentro de la coalición, se acusa a Sumar de mantener una postura rígida debido a la presión de Podemos, que se opuso radicalmente a la iniciativa del Gobierno. En público, los socialistas comparan la actual retórica de Sumar con la táctica agresiva de sus antiguos socios, insinuando divisiones internas en el bloque progresista.
Mientras tanto, la cuestión de las ventajas fiscales para los arrendadores sigue sin resolverse. Las autoridades buscan un equilibrio entre la necesidad de frenar el aumento de los precios del alquiler y las restricciones legales que impiden volver a los antiguos sistemas de prórroga automática de contratos. Por su parte, Sumar insiste en su postura: el mercado debe estar regulado y no incentivado a costa de los contribuyentes.
Búsqueda de un compromiso
La situación en torno a los beneficios fiscales para los arrendadores en España evidencia la dificultad actual para alcanzar acuerdos incluso dentro de una misma coalición. Las autoridades se ven obligadas a maniobrar entre las demandas de sus socios, los marcos legales y una opinión pública que cada vez exige soluciones reales al problema de la accesibilidad de la vivienda.
Por ahora, las partes no están dispuestas a ceder y la retórica política se vuelve cada vez más tensa. La duda sobre si el Gobierno logrará sacar adelante su iniciativa en el Parlamento persiste. Lo que está claro es que el debate sobre incentivos fiscales para arrendadores se ha convertido en un verdadero termómetro de la política española en materia de vivienda.











