
La agricultura en España se encuentra amenazada por una serie de tormentas devastadoras que han paralizado el trabajo en el campo y dejado sin ingresos a miles de familias. Ante esta situación, las autoridades han decidido flexibilizar urgentemente los requisitos para acceder a las subvenciones agrarias. Ahora, quienes hayan sido afectados por el mal tiempo podrán recibir ayudas incluso si han trabajado el mínimo de días exigidos.
El próximo martes, el Consejo de Ministros aprobará la reducción del número mínimo de jornadas necesarias para percibir la subvención y la renta agraria. Para quienes ya recibieron estos pagos el año pasado, el requisito baja de 35 a 5 días. Para el resto, de 53 a 15 jornadas. Esta medida responde a las reiteradas peticiones de los sindicatos, que exigían cambios urgentes ante la imposibilidad de trabajar en terrenos inundados o dañados.
Respuesta sindical y principales demandas
Los sindicatos señalan que la suspensión de las campañas agrícolas y las dificultades de acceso al campo han provocado una caída abrupta del empleo en el sector. Representantes de UGT FICA Andalucía destacan que, sin estas medidas, miles de familias habrían quedado sin sustento. Además, solicitan cambios temporales en las normas de protección social: eliminar la obligación de acreditar 30 jornadas anuales para mantener el estatus en el registro agrario y eximir del pago de cotizaciones al régimen especial agrario durante las consecuencias de los desastres naturales.
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, informó que ya ha solicitado a la Comisión Europea la asignación de fondos del fondo de crisis para las regiones más afectadas. También se estudia la posibilidad de flexibilizar temporalmente los requisitos de la Política Agrícola Común (PAC), para que los agricultores no pierdan apoyo debido a la imposibilidad de cumplir todas las condiciones.
Alcance de los daños y medidas de apoyo
Según estimaciones del ministerio, solo en Andalucía más de 14.000 hectáreas de tierras agrícolas se han quedado sin cosecha debido a las inundaciones. Las plantaciones de frutos rojos, cítricos, hortalizas, cereales y olivos han resultado especialmente afectadas. Aún no se ha determinado con precisión la magnitud de los daños, ya que muchos lugares siguen siendo de difícil acceso para los expertos. Las autoridades ya están elaborando un conjunto de medidas para compensar las pérdidas de los agricultores y restaurar la infraestructura dañada, como se demostró durante la visita del ministro a Villaverde del Río (Sevilla).
Se presta especial atención al sistema de seguros agrarios, considerado por el Gobierno como una herramienta clave para proteger a agricultores y ganaderos frente a riesgos climáticos. En 2026 se han destinado 315 millones de euros a este propósito, una cantidad significativamente mayor que en 2018. Solo en Andalucía, el año pasado el apoyo estatal a las pólizas de seguro superó los 32 millones de euros, cubriendo alrededor del 45% del coste del seguro para los productores locales.
Coordinación y ayuda europea
Las autoridades destacan la importancia de una coordinación eficaz entre el gobierno central, las administraciones regionales y locales. El Ministerio y el Gobierno de Andalucía han acordado actuar conjuntamente para agilizar la concesión de ayudas y evitar la duplicidad de medidas de apoyo. Las organizaciones agrarias también subrayan que lo principal ahora es asistir a quienes han perdido totalmente sus ingresos y, posteriormente, recuperar el potencial productivo de la región, considerada uno de los principales suministradores de alimentos de Europa.
El Gobierno de Andalucía ha solicitado a Madrid que promueva en la Unión Europea la aplicación de medidas de emergencia conforme al artículo 221 del Reglamento (UE) 1308/2013, a fin de obtener financiación del fondo de reserva de la UE. Este tipo de apoyo ya se utilizó en marzo de 2025. Al mismo tiempo, las autoridades regionales reclaman flexibilizar aún más las condiciones para acceder a los pagos directos del programa PAC, para que los agricultores no pierdan las ayudas debido a circunstancias de fuerza mayor.
Entre las medidas propuestas figuran la simplificación de los requisitos de rotación de cultivos, la autorización para el uso de cubiertas vegetales espontáneas o creadas artificialmente, así como el alivio de las condiciones para el acceso a apoyos destinados a la producción de proteínas vegetales. Esto permitirá que los agricultores reciban pagos incluso si no pueden cumplir con todos los requerimientos formales a causa de las lluvias y las inundaciones.
Recordando acontecimientos recientes, cabe señalar que anteriormente las autoridades ya recurrieron a una movilización masiva de recursos para eliminar las consecuencias de desastres naturales en Andalucía. Tal como se informó en el artículo sobre la plena movilización de fondos nacionales y europeos para apoyar a las regiones afectadas, las decisiones de Madrid influyeron directamente en el destino de miles de familias y negocios.
En los últimos años, España afronta crecientes desafíos climáticos que cada vez más provocan consecuencias devastadoras para la agricultura. Los desastres naturales, como las tormentas actuales, han originado en repetidas ocasiones cambios de emergencia en la política agraria del país. En 2023 y 2024 se adoptaron medidas de apoyo similares tras fuertes sequías e inundaciones, cuando los agricultores perdieron sus cosechas y exigieron ayuda urgente. Los fondos europeos y nacionales conceden regularmente recursos adicionales para la recuperación de las regiones afectadas, mientras que el seguro se consolida como una herramienta cada vez más solicitada para proteger a los agricultores ante catástrofes meteorológicas impredecibles.












