
Murcia, la región soleada del sureste de España, es famosa no solo por su clima cálido y hospitalidad, sino también por su cultura gastronómica única. La cocina local, alimentada por las fértiles tierras conocidas como el «huerto de Europa», es una sorprendente fusión de tradiciones culinarias. A lo largo de los siglos, la herencia árabe, las influencias mediterráneas y las recetas campesinas sencillas se han entrelazado para crear platos auténticos y vibrantes, llenos de carácter y sabor.
La base de la cocina murciana son los productos locales más frescos. Verduras, frutas, arroces y los frutos del Mediterráneo se transforman en manos de los chefs locales en verdaderas obras maestras culinarias. Desde aperitivos ligeros hasta platos principales contundentes, la gastronomía de esta región es capaz de sorprender incluso al paladar más exigente. Hemos preparado una lista de siete platos emblemáticos que representan a Murcia y son imprescindibles para degustar.
Los frutos de una tierra fértil
El corazón de la cocina murciana es su «huerta», los fértiles jardines y huertos. De aquí provienen los ingredientes de los platos más conocidos y queridos, que encarnan la sencillez y la riqueza de sabores.
El plato más emblemático nacido en estas tierras es, sin duda, el zarangollo. No es simplemente una tortilla, sino un auténtico himno a la frescura. Se elabora con calabacín cortado en dados, cebolla y huevos. Ingredientes humildes que, tras una sencilla preparación, se transforman en un plato jugoso, tierno y aromático. El zarangollo suele servirse como tapa, cena ligera o guarnición, y resume a la perfección la filosofía local: extraer el máximo sabor de los productos más simples.
Otro exponente destacado de la cocina de la huerta es la ensalada murciana (Ensalada murciana), también conocida como “mojete”. Su base son los tomates pelados en conserva, a los que se añade cebolla fresca, atún o bonito, huevo duro y aceitunas negras. Aliñada generosamente con aceite de oliva virgen extra, esta ensalada sorprende por su frescura y equilibrio de sabores. Es ideal como entrante en un caluroso día de verano.
Tradición en cada cucharada
La gastronomía de Murcia no solo destaca por sus platos ligeros de verduras, sino también por recetas contundentes y reconfortantes que aportan calidez y bienestar. Estos platos se cocinan a fuego lento y con mucho cariño, impregnándose de los aromas y sabores de todos sus ingredientes.

Los michirones son uno de esos platos. Se trata de un guiso espeso y sustancioso hecho con habas secas, al que se añade chorizo, jamón y especias aromáticas como laurel y pimentón. Tradicionalmente se prepara en los meses fríos y es imprescindible en las reuniones familiares. Las habas se cocinan a fuego lento, impregnándose de los jugos y sabores de la carne, y los michirones se sirven bien calientes, en cazuelitas de barro, acompañados de pan crujiente para mojar en la salsa espesa.
El auténtico orgullo de la región es el pastel de carne murciano (Pastel de carne murciano). Su historia se remonta al siglo XVII y la receta ha pasado de generación en generación. Bajo una corteza dorada y crujiente de hojaldre se esconde un relleno jugoso de ternera picada, chorizo, huevo duro y especias. Es un plato que se disfruta por sí solo, tanto caliente como frío. Suele acompañarse con una copa de vino tinto local.
Sabores de mar y arroz
La cercanía al mar y la singular laguna del Mar Menor han enriquecido la cocina de Murcia con exquisitos platos de pescado. El arroz, otro ingrediente clave de la región, también ocupa un lugar destacado en la gastronomía local.

El Caldero del Mar Menor es mucho más que un simple plato de arroz. Originalmente, era una comida humilde de pescadores, quienes lo preparaban en la orilla con pescado que no era apto para la venta. El secreto de su sabor excepcional reside en un caldo de pescado intenso y un sofrito de pimiento ñora seco y tomate. El arroz se cuece lentamente en este caldo junto con trozos de pescado (dorada, mújol), absorbiendo todo el aroma del mar. Tradicionalmente, el caldero se sirve acompañado de salsa alioli.

Entre las tapas, destaca la famosa Marinera, todo un icono de la cultura murciana. Consiste en una rosquilla crujiente cubierta con una porción de ensaladilla rusa, coronada por una anchoa en salazón. La combinación de la base crujiente, la ensaladilla cremosa y el toque salado del pescado logra un equilibrio perfecto. También existen variantes: la ‘bicicleta’, sin anchoa, y el ‘marinero’, con boquerón en vinagre.

Por último, el arroz murciano es un plato que refleja la riqueza de las huertas locales. Se prepara con verduras de temporada—pimiento, alcachofa, espárragos, habas—y carne magra de cerdo. A diferencia de la paella valenciana, este arroz resulta más jugoso y casero. La receta varía según la época del año, pero siempre se mantiene algo esencial: el sabor intenso y el aroma a productos frescos.












