
En noviembre, Hoyo de Manzanares se transforma en un auténtico poblado visigodo donde cualquiera puede sentirse parte de la antigüedad. Por octavo año consecutivo, aquí se celebra un gran festival que reúne talleres, visitas guiadas, experiencias gastronómicas y espectáculos teatrales. El evento está pensado para toda la familia y ofrece un programa repleto de actividades tanto para adultos como para niños.
Un viaje a la historia y los oficios tradicionales
Desde principios de mes, la ciudad se impregna de aire histórico: en las calles surgen talleres artesanales y los locales sirven platos inspirados en recetas de los antiguos habitantes de la zona. Las recreaciones históricas tienen un papel destacado: los visitantes pueden recorrer el campamento visigodo, pasear por el yacimiento arqueológico de La Cabilda y descubrir cómo vivía la gente hace más de mil años. Para los amantes de la gastronomía, se organizan degustaciones con productos locales como miel, setas, legumbres y frutos secos.
Una parte fundamental del festival son los talleres, tanto para niños como para adultos. Se enseña a trenzar cestas, crear adornos al estilo visigodo, fabricar tablillas para escribir e incluso coser disfraces. Los más pequeños disfrutan de actividades interactivas en las que se convierten en auténticos exploradores, resolviendo enigmas y siguiendo las huellas de los antiguos pobladores de estas tierras.
Gymkanas familiares y experiencias inolvidables
Uno de los eventos más esperados es un juego de búsqueda urbana pensado para familias con niños de seis a catorce años. Los participantes deberán superar ocho desafíos repartidos por distintos rincones de la ciudad para descubrir los misterios de la época visigoda. La inscripción previa es obligatoria y los ganadores recibirán premios conmemorativos y nuevos conocimientos sobre la historia de la región.
El programa también incluye actividades especiales para adultos. Los amantes de las bebidas originales podrán disfrutar de una cata de ginebra, mientras que los aficionados al vino tendrán la oportunidad de conocer variedades locales en un evento exclusivo. El festival culmina con el estreno de una obra de teatro: un monólogo cómico que promete ser el broche final de un mes repleto de actividades.
Cómo llegar y qué probar
Hoyo de Manzanares está a solo 40 minutos de Madrid por la autopista A-6. Quienes prefieran el transporte público pueden tomar los autobuses interurbanos que salen desde la estación de Moncloa. Los organizadores recomiendan no limitarse solo al festival: en los restaurantes locales hay menús especiales inspirados en las tradiciones visigodas, y los paseos por las colinas y bosques de los alrededores permiten sumergirse por completo en la atmósfera de la antigüedad.
El festival de Hoyo de Manzanares no es solo entretenimiento, sino una oportunidad para descubrir la historia de la región desde otra perspectiva, conocer oficios y tradiciones, y disfrutar del tiempo en familia o con amigos en un entorno diferente. Cada noviembre la ciudad cobra vida y se convierte en un museo viviente al aire libre, donde el pasado forma parte del presente.












