
En Barcelona, la huelga de socorristas no cesa desde hace casi dos semanas, coincidiendo con un periodo de calor extremo. En las playas de la ciudad ondea la bandera amarilla y el número de empleados de guardia se ha reducido a la mitad. Todos los puestos de salvamento permanecen cerrados, lo que genera preocupación entre los residentes y turistas.
El lunes, decenas de socorristas volvieron a concentrarse frente a la sede del Partido Socialista de Cataluña en el barrio de Poblenou, con el objetivo de llamar la atención de las autoridades municipales sobre sus demandas. Los trabajadores exigen la firma de un convenio colectivo aparte, la ampliación de la temporada laboral, el aumento de la plantilla y la mejora de los recursos materiales y técnicos.
Las negociaciones entre los representantes de los socorristas, el sindicato CGT y la empresa FCC Medio Ambiente, que gestiona las playas, aún no han dado frutos. La última propuesta del Ayuntamiento, presentada por la teniente de alcalde Laia Bonet, fue considerada insuficiente por los socorristas. Según ellos, la iniciativa no resuelve los problemas acumulados, que persisten desde el año pasado, cuando el colectivo ya convocó una huelga contra el anterior contratista.
Actualmente, las partes esperan una nueva reunión, aunque la fecha aún no ha sido fijada. A pesar de que algunos trabajadores están dispuestos a considerar un compromiso, la mayoría mantiene sus demandas. Las autoridades municipales propusieron ampliar el empleo temporal por una semana — del 30 de mayo al 13 de septiembre, lo que representa tres meses y medio. Sin embargo, los socorristas exigen que la temporada laboral se extienda del 1 de mayo al 30 de septiembre, es decir, cinco meses, lo que les daría 246 días de trabajo en lugar de los actuales 172.
Fuera de temporada, el colectivo exige aumentar la plantilla a 40 personas, mientras que actualmente son 30. El ayuntamiento está dispuesto a incrementarla solo hasta 34 y, en alta temporada, hasta 52 empleados. Los socorristas consideran que estas medidas no garantizan un nivel adecuado de seguridad en las playas, especialmente ante la afluencia de turistas y las altas temperaturas.
En las últimas dos semanas, los manifestantes realizaron varias acciones, incluyendo el izado de la bandera roja a lo largo de todo el litoral de Barcelona para resaltar los riesgos para los visitantes de las playas. No obstante, los representantes del comité de huelga señalaron que no planean endurecer las protestas, pero tampoco renunciarán a sus exigencias.
El sindicato CGT también llamó la atención sobre una deuda pendiente relacionada con el anterior contrato de servicios de playa. Según sus datos, el monto de la deuda asciende a unos 100 mil euros, y los socorristas exigen explicaciones al ayuntamiento al respecto.
Los trabajadores enfatizan que su labor no se limita únicamente a vigilar a los bañistas. También se dedican a la prevención de accidentes no solo en el agua, sino en las calles adyacentes a las playas. Según afirman, la formación profesional de los socorristas es muy valorada entre los especialistas del servicio de emergencias médicas, y la reducción de personal podría afectar negativamente la seguridad de los veraneantes.
Con el calor persistente y la gran afluencia de visitantes a las playas, la cuestión de la seguridad sigue sin resolverse. Los socorristas consideran que, actualmente, la responsabilidad recae en las autoridades municipales y hacen un llamado al ayuntamiento para que busque una solución real que permita restablecer el funcionamiento completo del servicio y garantice la protección de todos los veraneantes.












